jueves, 4 de noviembre de 2010

Mario Benedetti




Personajes

Uno lee y relee. Cuando lee mucho, suele olvidarse de los títulos pero no de los personajes. Éstos perduran más que la trama novelesca o el ritmo de los poemas. En ocasiones, el nombre del personaje no siempre queda en la memoria, pero en cambio su soplo vital sí penetra en el alma del lector.
Hay personajes literarios a los que uno propina un abrazo que se llena de adjetivos y también hay atractivas bocas femeninas de las que uno recibe un beso de papel.
Los personajes vibran, avanzan, se divierten, vuelan, se sumergen, se dejan elegir, y uno los acomoda en el archivo de las remembranzas. Algunos son como espejos y otros son como aliados o acusadores.
Hay personajes jubilosos y otros con un pozo de tristeza. Los hay tan melancólicos que nos castigan su melancolía; tan prometedores que losa aplaudimos en los sueños. Tan santos que los miramos con escepticismo, y tan demoníacos que nos espantan el corazón.
Hay personajes ciegos que nos miran con las manos y otros delirantes que nos envenenan la costumbre. Hay personajes viudos que lloran sin lágrimas y cuando terminan con su liturgia impresa, se evaden del papel y lo celebran con su cónyuge de carne y hueso.
Finalmente hay personajes que casi casi somos nosotros. Y los queremos, a pesar de todo.
Mario Benedetti. Vivir adrede. Editorial Alfaguara.