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miércoles, 4 de abril de 2012

Los mismos

Fotos: Cala Carbó y Cala Salada, Ibiza. Verano 2010

Si el hombre es ese animal que tropieza dos veces con la misma piedra, empieza una a pensar que el español es el animal que ha convertido el acto de tropezar en una misma piedra en seña de identidad. Pero puede que eso de juzgar al español por lo que hacen unos pocos españoles sea injusto, así que procedamos a la concreción: el Gobierno balear, por conocidas razones, debería ser especialmente prudente y reflexivo con las obras que permite en su tierra. Se supone que esta crisis iba a tener, al menos, una consecuencia deseable, la de entender que había que cambiar el modelo productivo, dado que la riqueza de la construcción inmobiliaria ha sido pan para hoy y hambre para mañana. Pero no. El Gobierno balear ha decidido que la única manera de generar empleo en la isla es destrozar la costa sur, donde se encuentra la playa de Es Trenc, una playa tan virgen que parece de otro país, no de este nuestro en el que llevamos años trabajando a fondo para cargarnos nuestros paraísos naturales. Más hoteles, más polideportivos, más campos de golf.

Pero nosotros, los ciudadanos, también deberíamos demostrar que algo hemos aprendido y negarnos a que algo tan irreversible como la destrucción de un ecosistema dependa de un Gobierno autónomo. Hay que exigirle al Gobierno español una explicación: ¿es este el cambio de modelo que nos prometían? Porque se parece bastante al que hemos venido padeciendo durante años. Casinos, campos de golf, complejos hoteleros, apartamentos que invaden las costas. Apartamentos que, en muchas de esas costas ya vulneradas, están ahora mismo vacíos, sin inquilinos ni dueños. Para qué más de lo mismo.

Una playa que de milagro sobrevivió a los años del desarrollismo y luego a la excavadora de la burbuja, puede perderse ahora, en este presente en el que la clase política nos insta a reinventarnos. ¡Que se reinventen ellos!

“Los mismos” Elvira Lindo. El País 4 de abril de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Erotizadas y superexigidas, las chicas se rebelan

Foto: Cala las Salinas, Ibiza 2010

¿Y qué si no aprovechamos todos los orificios? ¿Por qué tenemos que ser acróbatas, malabaristas o querer compartir cavidades frenética y simultáneamente con más de un amante? ¿Será que la pirotecnia sexual mediática nos está empujando a ser lo que no somos y a hacer lo que no nos da placer, so pena de pecar de “estrechas”? ¿O tenemos que dudar de nuestro erotismo porque gozamos como gozamos, como nos apetece, y listo, con todo el Kamasutra repasado o solo a medias? […] Se han editado muchos libros sobre por dónde, en qué posturas, el Punto G, el orgasmo de los dos a la vez. Todas esas leyendas han creado una insatisfacción terrible hasta el punto de que muchas mujeres nos cuentan que piensan que son frígidas. ¡A estas alturas!”. […] Hace un par de décadas, las adolescentes hablábamos con nuestras amigas sobre lo que hacíamos con nuestros novios y mentíamos "a la baja", no fuera cosa que alguien creyera que éramos “putas”. Hoy las teens cuentan batallitas de alto voltaje y quién sabe si no fabulan al alza: ya nadie quiere pasar por mujer santa de poco mundo. Acerca de esto hablaba, días atrás, Elena Lasheras, la librera feminista de Mujeres de Madrid en una entrevista del portal periodismohumano.com. 

Extraído del Blog de Eros. Edición digital de El País.

viernes, 29 de julio de 2011

Vacaciones










Fotos: Ibiza julio del 2010

Os dedico estas fotos a todos los que hoy iniciáis vuestras vacaciones, y a los que, como en mi caso, ya lo hicimos y sólo nos queda recordar las pasadas y esperar las del año próximo. Disfrutarlas como más os guste.

martes, 1 de marzo de 2011

Ibiza, 1967

Foto: Cala de Hort (Ibiza)
No queda nada de aquellos días,
ni siquiera una fotografía
perdida en cualquier álbum,
el banal testimonio de unos rostros que fueron.
Desaparecidos personajes de una obra,
efímeros actores en la escena del tiempo,
los muertos y los vivos nos mezclamos
detrás del polvoriento telón de la memoria.

Sólo queda una imagen fija:
la luna roja sobre Tagomago,
carcajadas y espumas, olas y palabras,
instantánea borrosa de la vida.

Juan Luis Panero

miércoles, 16 de febrero de 2011

La palabra.



No somos nada, y sin embargo, tenemos la palabra. Ella redime, salva, compromete. Ella, también, condena. Hitler tuvo la palabra; Celan tuvo la palabra. Uno y otro usaron la misma lengua, el alemán: aquél para justificar la muerte, éste para impedir que olvidáramos las afrentas. Mein Kmapf y “Todesfuge” manan de idéntica fuente, son hermanas de leche de un único venero antiquísimo. El mismo alemán que en un caso nos repugna y escarnece, la lengua que nos hace sentir culpables por el mero hecho de ser hombres, en el otro caso nos eterniza, diviniza nuestra pena, nos salva del desastre aun poniéndole nombre, nos conduce de la mano por senderos de grandeza: negros horrendos, repletos de cadáveres, pero de grandeza. Extraído de “La luz es más antigua que el amor” de Ricardo Menéndez Salmón. Editorial Seix Barral.

viernes, 23 de julio de 2010

Una mirada.

Foto: Mercadillo de las Dalias. Ibiza

“Soy una cámara, una mirada y no una conciencia, soy una pura voluntad de observar y dejar testimonio de lo que el azar me va poniendo por delante. Christopher Isherwood. Goodbye to Berlin.

jueves, 22 de julio de 2010

Un soplo de vida.

Foto: Atardecer desde San Antonio. Ibiza

Las cosas obedecen al soplo de vida. Se nace para gozar. Y gozar ya es nacer. En cuanto a mí nada sé. Lo que tengo me entra por la piel y me hace actuar sensualmente. No quiero sacrificar mi día de hoy por el de mañana. Estoy un poco asustada. No se adónde me llevará esta alegría suelta como un caballo. Quisiera sacarle una foto a este instante. Hoy es jueves y este jueves está hecho del más puro aire y la más pura felicidad. Cada minuto que pasa es un milagro que no se repite. Clarice Lispector.

martes, 20 de julio de 2010

Laureano Barrau. Museo en Santa Eulalia, Ibiza.




Museo del pintor Laureano Barrau (1863 – 1957) creado por su esposa e inaugurado en 1963

Pintor impresionista, hizo sus estudios en Barcelona, su ciudad natal, después en Madrid, donde estudió los grandes maestros españoles. A la edad de 20 años entró en la Academia de Bellas artes de París.
En Barcelona ganó a los 21 años el “Premio de Roma” gracias al cual pudo estudiar durante tres años los clásicos italianos.
A los 28 años el “Salón de la National des Beaux-Arts de París le concedió el títuo de “Sociètaire”.
Ganó diferentes medallas en las principales capitales europeas. Hay cuadros expuestos en varios museos de España. Así como en París, Bruselas, Buenos Aires, Montevideo y Río de Janeiro.
A los 47 años conoció Ibiza y seducido por el encanto de la Isla, se quedo a vivir en ella, pintando sus mejores cuadros llenos de luz y de color en Santa Eulalia, donde falleció a los 94 años. Información extraido del folleto facilitado por el museo.

lunes, 19 de julio de 2010

Ibiza XIII. Verano 2010

Foto: Cala d' Hort. Ibiza

Claudio Magris comentaba en un artículo periodístico “Foto de agosto”, un suceso acontecido en la costa de Barcola, en Trieste. Un hombre se ahogó mientras estaba nadando en esa costa. En espera de ser evacuado, el cadáver quedó tumbado en la orilla y cubierto por una toalla. Una fotografía publicada por el periódico Il Piccolo de Trieste mostraba el cuerpo sin vida en medio de los bañistas que, pegados los unos con los otros, como ocurre en las abarrotadas playas de verano , no se inmutaban lo más mínimo y continuaban bañándose, broceándose, hinchando la colchoneta… Decía Magris que el muerto (que habría tenido que ser al menos durante cinco minutos protagonista de una tragedia y centro de atención y consternación) no pasaba de ser un personaje marginal, irrelevante en esa imagen de verano; los cuerpos en torno a él querían disfrutar al sol y el mar: y el suyo, que ya no podía disfrutar ni amar, quedaba apartado como un desecho. Magris se preguntaba ¿qué habrían podido hacer aquellos bañistas? ¿Levantarse, irse a casa, trasladarse unos cientos metros más allá? “Desde luego, se podía, por ejemplo, rezar. Pero rezar en público es difícil: casi nadie se atreve. También la oración como la carne, provoca escándalo.”

Concluye Magris que, en una humanidad fraterna y libre, esa fotografía de la playa triestina podría ser incluso una imagen positiva, la imagen de una solidaridad entre los vivos y los muertos: un intento de integrar a la muerte en el camino, como hace Eros, que no teme a la muerte porque sabe abrazarla. Pero en aquella orilla del Mediterráneo nadie abrazaba al muerto, sino que se procuraba no verlo. Creo que a veces nuestra vida está cada día más por debajo de la vida. Enrique Vila-Matas. Dietario Voluble. Anagrama.

viernes, 16 de julio de 2010

Ibiza XII. Verano 2010


Entonces lo conocí. Yo todavía era joven y hermosa, una cabritilla grácil, una presa demasiado fácil. Excitación de la clandestinidad, adrenalina del adulterio, fiebre del sexo dopado de vida, tendida en el sofá interpretaba el papel de la bella lánguida, lo dejaba admirar mi hermosura esbelta y distinguida, yo por fin era, por fin existía, y, en su mirada, me convertía en diosa, me convertía en Venus.

Por supuesto, él no necesitaba en absoluto a una niñita sentimental. Lo que para mí era transgresión para él no era sino pasatiempo fútil, agradable distracción. La indiferencia es más cruel que el odio; de la no existencia venía, a la no existencia volví. A mi marido lúgubre, a mi frivolidad desvaída, a mi erotismo de pavisosa ñoña y a mis ideas vacuas de bobalicona elegante: a mi cruz, a mi Waterloo. Que se muera, pues. Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.

jueves, 15 de julio de 2010

Ibiza XI. Verano 2010

Foto: Cala d Hort. Ibiza.

Saboreé las palabras, si, las palabras que surgían de esa reunión de hermanos campesinos, esas palabras que son a veces más exquisitas que cualquier manjar. Las palabras: receptáculos que recogen una realidad aislada metamorfoseándola en un momento de antología, magas que cambian la faz de la realidad embelleciéndola con el derecho de ser memorable, conservada en la biblioteca de los recuerdos. Toda vida no lo es más que por la ósmosis de la palabra y porque la primera envuelve a la segunda en su traje de fiesta. Así, casi a mi pensar, las palabras de mis amigos improvisados, que nimbaron el almuerzo con una gracia inédita, constituyeron la sustancia de mi festín, y lo que ya aprecié con tanta alegría fue el verbo y no las viandas. Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.

miércoles, 14 de julio de 2010

Ibiza X. Verano 2010

Foto: San Antonio. Ibiza.

Si fuéramos un país normal la mitad de los debates estarían de más. Nos pasamos la vida engordando polémicas de asuntos que no tienen fuste. Parece que fuéramos tontos, que no aprendiéramos nada. Habiendo padecido la dramática guerra de las banderas en el País Vasco, cuando instalar una bandera de España en ciertos ayuntamientos era o es un acto heroico, no se entiende a qué viene que la alegría de una victoria deportiva les sirva a algunos para criticar la decisión de añadir otra bandera a la común. Dos jugadores de la selección, Xavi Hernández y Puyol, se envolvieron en la senyera para celebrar su triunfo. Para el espectador democrático, el que una senyera y una bandera española se agitaran al mismo tiempo fue un síntoma de libertad, de la misma forma que se pudieron ver banderas canarias o andaluzas. Qué importa. El resultado es que tan primitivo resulta quien entiende la proliferación de banderas de España como el triunfo de un sentimiento nacional reprimido, como aquellos otros patrioteros que afirman que sin los futbolistas catalanes la selección no es nada. ¿Qué hacemos entonces con un triunfo tan noble como el que perpetró La Roja? ¿Lo dividimos por comunidades? Un porcentaje para Cataluña por el cabezazo de Puyol, otro a La Mancha por Iniesta, el que le corresponda a la república independiente de Móstoles por el capitán Casillas... Qué hartazgo. Hay veces que los colores son folclóricos y festivos. Inocentes, como esos niños de mi barrio de procedencia latinoamericana que el domingo paseaban tan ufanos con la camiseta de la selección y la bandera pintada en sus mofletes oscuros. Este es el país al que llegaron sus padres y que han hecho suyo. Y visten los colores de su equipo. Esa es la única manera posible de entender la bandera en esos momentos, con la naturalidad deportiva con que la defiende un niño. Banderas. Elvira Lindo. El País 14 julio 2010.

martes, 13 de julio de 2010

Ibiza IX. Verano 2010

Foto: Playa las Salinas. Ibiza. Islas Baleares.

(Viene de las dos entradas anteriores)...Y luego está la otra categoría: la de las malas bestias, los auténticos cabronazos, los que no aprietan el paso, no apartan la vista, al contrario, me miran fijamente con sus ojos fríos y despiadados, ahí te pudras, me trae sin cuidado, allá tú si no has sabido pelear por la vida, ninguna indulgencia para la escoria, para con la plebe que vegeta entre sus cartones de subhombres, para ellos no hay cuartel, o se gana o se pierde, y si crees que me avergüenzo de mi dinero estás muy equivocado.

Durante diez años, una mañana tras otra, al salir de su palacio, ha exhibido ante mí sus andares de rico satisfecho, ha sostenido mi súplica con una mirada de desprecio tranquilo.

Yo en su lugar haría lo mismo. No vayan a pensar ustedes que todos los mendigos sonde izquierdas, y que la pobreza lo hace a uno revolucionario. Y ya que parece que está a punto de palmarla, le digo: “Revienta, viejo, revienta de todo el dinero que no me has dado, revienta de tus sopas de ricachón, revienta de tu vida de poderoso, pero no seré yo quien se alegre. Tu y yo somos de la misma especie.” Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.

domingo, 11 de julio de 2010

Ibiza VII. Verano 2010

Foto: Cala Bassa. Ibiza, Islas Baleares.

Hay dos categorías de viandantes. La primera es el más corriente, aunque tiene ciertos matices. No cruzo nunca la mirada de éstos, o si acaso fugazmente, cuando me dan una moneda. A veces sonríen un poco, pero se los ve incómodos, y se alejan deprisa. O sino no se detienen siquiera y pasan lo más rápido posible, su mala conciencia los atormenta durante cien metros –cincuenta antes, cuando me ven de lejos y se apresuran a mantener la cabeza fija en la otra acera hasta que, cincuenta metros después del harapiento, ésta recupera su movilidad de costumbre-, y después me olvidan, vuelven a respirar libremente, y la punzada en el corazón que han sentido de compasión y de vergüenza, se va difuminando. Sé muy bien lo que dicen ésos por la noche, al volver a casa, por poco que aún piensen en ello en algún rincón de su inconsciencia: “Es terrible, cada vez se ven más, me parte el corazón, les doy algo, claro, pero cuando he dado a dos ya no doy más, y sí ya lo sé, es arbitrario, es horrible, pero no se puede estar dando sin parar, cuando pienso en todos los impuestos que pagamos, no tendríamos que ser nosotros los que damos, tendría que ser el Estado, es el Estado el que no cumple con su función, y menos mal que tenemos un gobierno de izquierdas, si no sería mucho peor, bueno, ¿qué hay de cena esta noche, espaguetis?....  Próxima entrada más.
Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.

Ibiza VI. Verano 2010


Rituales de vacaciones, sensaciones inmutables: un sabor a sal en los labios, arrugadas las yemas de los dedos, la piel caliente y seca, el cabello pegado a la nuca donde aún gotea el agua, el aliento corto, cuán agradable era, cuán fácil… Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.

jueves, 8 de julio de 2010

Ibiza V. Verano 2010

Foto: Cala de Hort. Ibiza. Islas Baleares.

Hacía demasiado calor para ir a la playa, decidieron. Fue él quien lo sugirió, quedarse en casa esa mañana, y ella se mostró de acuerdo, sin desilusión pero sin expresar tampoco entusiasmo ante la idea. Llevaban suficiente tiempo en la isla, y les restaban bastantes días de vacaciones por delante, como para que fuera causa de disgusto saltase por una vez el plan establecido como rutina: estudiar el plano de la isla mientras desayunaban, escoger una playa o cala o yacimiento megalítico o pintoresco pueblo pesquero, preparar un almuerzo de bocadillos y fruta, conducir hasta el lugar en cuestión, languidecer al sol, progresar con las lecturas reservadas para el verano, observar lo veleros que se hacinaban hasta en las calas más angostas y cómo sus ocupantes se zambullían, con cuidado de evitar las anclas que erizaban el fondo. Joan Bilbao. Como una historia de terror. Editorial Salto de Página.

martes, 6 de julio de 2010

lunes, 5 de julio de 2010

Ibiza III. Verano 2010


Foto: Cala Comte. Ibiza Islas Baleares. España

Quien no ha sentido nunca el embriagador perfume del poder no puede imaginar la repentina oleada de adrenalina que irradia todo el cuerpo, desencadena la armonía de los gestos y borra todo cansancio, toda realidad que no se someta a los designios del placer, ese éxtasis del poderío sin freno, cuando ya no hay que combatir sino sólo gozar de lo que se ha conquistado, saboreando hasta el infinito la ebriedad de suscitar temor. Muriel Barbery. Rapsodia Gourmet. Editorial Seix Barral.