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sábado, 28 de agosto de 2010

El tiempo


El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.
El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río;
es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre;
es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
Jorge Luis Borges.

jueves, 10 de junio de 2010

El libro.



“De todos los instrumentos humanos, el libro es el más prodigioso: los demás prolongan nuestras capacidades físicas (la vista, el oído, la velocidad, la fuerza de combate...) pero el libro amplía nuestra memoria, que es una facultad espiritual” Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986)

sábado, 31 de octubre de 2009

Arte poético


Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esa Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable

que pasa y queda y es cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

Arte poético. Jorge Luis Borges 1899-1986.

jueves, 17 de septiembre de 2009

El mapa.

Fotos: Salinas en Lanzarote.

Borges nos describe en uno de sus relatos a un emperador que quería poseer un mapa de su imperio. Los cartógrafos pusieron manos a la obra, pero el emperador no quedó satisfecho con ninguno de los mapas que le presentaron. Consideraba que faltaban muchos detalles; no dejaba de descubrir lugares, caminos, colinas, arroyos que no figuraban en el mapa. Al final le presentaron uno del tamaño de su propio reino.