Y si sales vencedor,
disimula, corazón, no te ufanes,
ni, de salir vencido, te envilezcas llorando en casa.
No les dejes que importen demasiado
a tu dicha los éxitos, los fracasos a tu pena.
Comprende que en la vida impera la alternancia.
Arquíloco, poeta griego, siglo VII a.C
