jueves, 27 de diciembre de 2007

El tiempo

Foto Sebas Navarrete

Nunca me ha resultado fácil comprender la extinción del tiempo, aceptar, como otros parecen hacer, la expansión y el correspondiente encogimiento de las estaciones o la aceptación consciente de que ha finalizado un año y otro comienza. Hay en esto algo que denota nuestra impotencia fundamental y hasta qué punto la mayor parte de la sustancia de nuestras vidas está destinada a la pérdida y la opacidad. Incluso las partes de la oración se apropian de la lengua, de manera que decir “pasaron doce años” es negar la realidad de la lógica biográfica. ¿Cómo es posible que tan pocas palabras puedan expresar una duración tan larga?, ¿de qué manera nos ha sido sustraído ese tiempo? Meses, semanas, días, horas extraviadas, y también la época de la vida más preciosa, cuando el cuerpo goza de su máximo vigor, cuando se abre a las sensaciones que lo asaltan como no volverán a hacerlo jamás. -Carol Shields - La memoria de las piedras.

viernes, 21 de diciembre de 2007

El recuerdo.

Foto Sebas Navarrete
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me había recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero que era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?

Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en este mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido. - Milan Kundera - La insoportable levedad del ser.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Cuernos 2

Foto Sebas Navarrete
Se cuenta un chiste un tanto añoso en el que intervienen los cónyuges de una tradicional familia catalana, asistentes a la ópera en el Liceo de Barcelona. Sentados en su palco, contemplan el patio de butacas donde se van acomodando los espectadores mientras él señala: "Ésa es la amante de Artigues, aquélla de Trías, la rubia es la de Aymerich..." Ella, curiosa, acaba por preguntarle: "¿Y la tuya, cuál es?" Con la normalidad que el caso exige, él le muestra a una morena poderosa, vestida con un traje negro. Entonces la esposa, encantada, concluye: "La nuestra es mucho mejor." Joaquín Leguina. Ser hombre.

martes, 18 de diciembre de 2007

Campaña electoral.

Foto Sebas Navarrete
La estrategia de la campaña electoral permanente es, por fatigosa, equivocada. Es imposible correr una distancia de 1.500 metros a la velocidad del corredor de 100 ó 200. Faltará aliento al final, porque el final se ha colocado casi al principio. Pero es fatigosa esa estrategia también para el espectador, salvo acaso para el adicto apasionado, porque tampoco es posible mantener el clímax, la máxima tensión previa al desenlace, desde la primera escena del primer acto o desde el primer fotograma. El espectador se cansa.- Francisco Tomás y Valiente - A orillas del Estado.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Vivir 4

Foto Sebas Navarrete
“No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino de vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma ha recuperado la posesión de su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma” (Séneca, cartas a Lucilio).

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Poseer

Foto Sebas Navarrete
Lo que poseemos nos posee. Me explico. Un día, un sabio budista le decía a discípulo “¿Qué es lo que más te gusta de esta habitación? “El avispado alumno señaló una estupenda copa de oro y marfil que debía costar mucho dinero. “Bueno, cógela” dijo el sabio, y el muchacho, sin esperar a que se lo dijeran dos veces, agarró firmemente la joyita con la mano derecha. “No se te ocurra soltarla, ¿eh?”, observó el maestro con cierta guasa; y después añadió: “¿Y no hay ninguna otra cosa que te guste también?” El discípulo reconoció que la bolsa llena de dinero que estaba sobre la mesa tampoco le producía repugnancia. “Pues nada, ¡a por ella!”, le animó el otro. Y el chico empuñó fervorosamente la bolsa en su mano izquierda. “Y ahora ¿que?, preguntó al maestro con cierto nerviosismo. Y el sabio repuso: “Ahora ¡ráscate!” No había manera, claro. Lo que tenemos muy agarrado nos agarra también a su modo. -Fernando Sabater-. Ética para Amador.

lunes, 10 de diciembre de 2007

La vida

Foto Sebas Navarrete
La vida es como una gran lotería en la que solamente son visibles los boletos ganadores. La posibilidad de que ninguno de nuestros antepasados muriera de niño, era una contra miles de millones. Estoy hablando de una continua cadena de casualidades. Y, de hecho, esta cadena retrocede hasta la primera célula viva que se dividió en dos, dando origen a todo lo que crece en este planeta hoy. La posibilidad de que mi cadena no se rompiera en ningún momento en el transcurso de tres o cuatro mil millones de años era tan remota que resulta casi impensable.- Jostein Gaarder - El misterio del solitario.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Riqueza

Foto Sebas Navarrete
Diógenes habitaba en un tonel y no poseía más bienes que una capa, un bastón y una bolsa de pan. Una vez que estaba sentado tomando el sol delante de su tonel, le visitó Alejandro Magno, el cual se colocó delante del sabio y le dijo que si deseaba alguna cosa, él se la daba. Diógenes contestó: “Si, que té apartes un poco y no me tapes el sol”. De esta manera mostró Diógenes que era más rico y más feliz que el gran general, pues tenía todo lo que deseaba.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

El alma y los animales

Foto Sebastián Navarrete
Una de las terneras se acercó a Teresa, se detuvo y la miró largamente con sus grandes ojos castaños. Teresa la conocía. La llamaba Marqueta. Le hubiera gustado ponerle nombre a todas sus terneras, pero no podía. Eran demasiadas. Antes, y seguro que hasta hace cuarenta años, todas las vacas de este pueblo tenían nombre. (Y dado que el nombre es el signo del alma, puedo afirmar que la tenían a pesar de Descartes.)

Recuerdo una imagen: Nietzsche sale de su hotel en Turín. Ve frente a él un caballo y al cochero que lo castiga con el látigo. Nietzsche va hacia el caballo y, ante los ojos del cochero, se abraza a su cuello y llora.
Esto sucedió en 1889, cuando Nietzsche se había alejado ya de la gente, dicho de otro modo: fue precisamente entonces cuando apareció su enfermedad mental. Pero precisamente por eso me parece que su gesto tiene un sentimiento más amplio. Nietzsche fue a pedirle disculpas al caballo por Descartes. Su locura (es decir, su ruptura con la humanidad) empieza en el momento en que llora por el caballo. - Milan Kundera - La insoportable levedad del ser.

martes, 4 de diciembre de 2007

Farsantes


A través de los siglos muchos líderes, conscientes de que el odio puede ser cultivado con la ayuda de falsa información y creando los estereotipos necesarios, fabrican enemigos fuera de sus fronteras con el fin de fustigar, desviar y concentrar la inquina hacia afuera y reparar así la armonía doméstica. - Rojas Marcos - Las semillas de la violencia.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Bondad y maldad.


Los pequeños se deleitan escenificando en sus juegos situaciones crueles y conflictos violentos que no pueden verbalizar, acciones y comportamientos agresivos que no pueden llevar a cabo en la realidad. Sin embargo, todas las criaturas, en el fondo, reconocen que las diferencias entre las personas buenas y las malas son que las buenas sólo se imaginan o sueñan con actos malévolos, mientras que las malas los ejecutan.- Luís Rojas Marcos - Las semillas de la violencia.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Intimidad


No soy escritor: sería incapaz de recrear con fidelidad lo que fueron aquellos meses, un período de tiempo que, pese a la guerra que todo lo incendiaba a nuestro alrededor, pese a las dificultades y penurias que hubiéramos de pasar, fue sin dudarlo el más profundamente feliz y apacible de mi vida. Por una perversa despreocupación nacida de esa sensación de fin del mundo que todos padecíamos, Elisabetta y yo pudimos abandonarnos a un destino totalmente egoísta y a un disfrute casi absurdo de nuestra intimidad. Nada contaba realmente a nuestro alrededor. Fernando Schwartz - La reina de Serbia.

Caridad


Se cuenta que un rey dijo a las gentes de sus dominios: “He de cortar la mano a aquel de mis súbditos que dé limosna.” Todos los habitantes se abstuvieron de dar limosna... Cierto día un pobre, muerto de hambre, se acercó a una mujer y le dijo: “¿Dame algo de limosna? “La mujer le replicó: “¿Cómo he de darte limosna si el rey corta la mano de todo aquel que la da?” “¡Te ruego que me des una limosna!, le insistió. La mujer se apiadó de él y le dio dos mendrugos. La noticia llegó al rey, quien mandó que le cortaran las dos manos. Más tarde, el rey dijo a su madre: “Quiero casarme con una mujer bonita.” Ella le contestó: “Entre nuestras siervas hay una que no tiene igual, pero tiene amputadas las dos manos.” “Quiero verla”, le respondió. Se la llevaron y al contemplarla se enamoró, se casó con ella y consumó el matrimonio. Las mil y una noches, Noche 348, siglo IX.

La muerte


Esos que tienen la fortaleza y el amor para acompañar al moribundo en el silencio que va más allá de las palabras, saben que el trance no es aterrador ni doloroso, sino sólo el cese callado del funcionamiento del cuerpo. Presenciar la muerte pacífica de un ser humano nos recuerda a una estrella fugaz, una de los millones de luces del cielo inmenso que brilla un breve momento antes de desaparecer para siempre en la noche interminable... La pequeña verdad es de palabras claras; la gran verdad es un enorme silencio.- Elizabeth Kubler-Ross - Sobre el morir y la muerte, 1969.

Pensar, sufrir.


Pienso, luego existo es el comentario de un intelectual que subestiman el dolor de muelas. Siento, luego existo es una verdad que posee una validez mucho más general y se refiere a todo lo vivo. Mi yo se diferencia esencialmente del de ustedes por lo que piensa. Gente hay mucha, ideas pocas: todos pensamos aproximadamente lo mismo y las ideas nos las traspasamos, las pedimos prestadas, las robamos. Pero cuando alguien me pisa un pie, el dolor sólo lo siento yo. La base del yo no es el pensamiento, sino el sufrimiento, que es el más básico de todos los sentimientos. En el sufrimiento, ni siquiera un gato puede dudar de su intransferible yo. En un sufrimiento fuerte, el mundo desaparece y cada uno de nosotros está a solas consigo mismo. El sufrimiento es la universidad del egocentrismo. - Milan Kundera - La inmortalidad.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Cuernos


Conocí a una pareja joven, precisamente en los años setenta, que tenía un amigo común quien, de tanto salir juntos, acabó por meterse en la cama con la chica. Una tarde, mientras el marido se encontraba en la oficina, estaban retozando en el lecho conyugal cuando, casualidades de la vida, aquél hubo de volver a la casa para recoger unos papeles que había olvidado, y los pilló en pleno ejercicio gimnástico. Comprensivo, abandonó el campo en un digno mutis por el foro, pero llegó la noche y, sentados los cónyuges en el tresillo del salón, llegaron las explicaciones sinceras.

"Comprendo que te acuestes con él, es un tío majo -comenzó el marido-, pero hay algo que no te puedo perdonar y que me hace mucho daño: con él te quitas el reloj y conmigo siempre te lo dejas puesto." Joaquín Leguina. Ser hombre.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Cinismo


Resulta sencillo aceptar el deterioro de las cosas cuando se convive con ellas. A veces ni se percibe el manoseo porque la tolerancia con el cinismo nos vuelve poco escrupulosos.

Alambradas


Primo Levi tuvo la suerte de no ser deportado a Aushwitz hasta 1944, cuando el gobierno alemán, debido a la escasez de mano de obra, había decidido ya alargar la vida de los prisioneros judíos, concediéndoles algunas mejoras en el campo de concentración y suspendiendo temporalmente las matanzas. Con esta declaración de fortuna, cruelmente real y seca, comienza Si esto es un hombre, uno de los libros más conmovedores que he leído. Primo Levi cuenta la historia de su cautiverio con una precisión hiriente, sin adornos estilísticos y sin desahogos sentimentales, porque con el horror moral no se puede hacer literatura. El infierno es un lugar en el que las palabras no deben detenerse, ni pensar mucho en sí mismas. Conviene resbalar sobre la humillación con una lejanía de escribiente neutral, de voz preocupada en sobrevivir, de corazón que ha llegado a conocer la mentira de los adjetivos. Hay cosas que no necesitan ninguna calificación, que viven en la rotundidad de su presencia. Primo Levi fue detenido por las Milicias fascistas, fue entregado a los nazis, viajó por los campos de Europa en un tren sobrecargado de gente, de frío y de hambre, pisó una estación que no era un simple punto de llegada, sino la boca de la Historia con dientes de ser humano; y le dieron un número, y le marcaron la piel, y se acostumbró a vivir en la rutina de la degradación, en las horas contadas del vacío y la supervivencia. Lo peor no es que te borren el nombre, lo peor es que uno llega a ser incapaz de recordarlo. El horizonte se reduce de pronto a conspirar por un trozo de pan, unos centímetros de litera o un minuto de descanso. Hay que aprender a robar, a estafar, a colocarle a otro las vigas más pesadas, las tareas más repugnantes, porque la dignidad no consigue muchos equilibrios sobre la cuerda de los instintos animales. Evocando una situación en la que ni siquiera se sentía propietario de sus sueños, Primo Levi escribe: "Si desde el interior del campo algún mensaje hubiese podido dirigir a los hombres libres, habría sido éste: no hagáis nunca lo que nos están haciendo aquí".


Han cambiado los tiempos. Hoy llegan noticias desde el interior de los campos de concentración, y los prisioneros pueden mandar mensajes, incluso nos ofrecen su propia imagen a la hora de llorar, matar o morir. El problema es que no hay hombres libres al otro lado de las alambradas, no hay nadie capaz de oír los mensajes que se emiten desde el interior de la vileza. Las alambradas son una frontera entre el dolor y el bienestar, pero no entre la libertad y el cautiverio. Si hubiese hombres y mujeres libres, con capacidad de decidir entre el bien y el mal, no tendrían más remedio que oír los mensajes que llegan desde los campos de exterminio. Algo ha pasado, las víctimas están más solas que nunca, y hemos aprendido a convivir con el engaño de nuestras conciencias. Los espejos reproducen caras con colmillos, pero hemos aprendido a no reconocernos en los espejos. Ahora que el Estado de Israel marca los cuerpos de los palestinos, la historia de Primo Levi es más desoladora que nunca. En el interior del campo, los condenados gritan con la ilusión de que alguien los oiga. Les queda por descubrir que ya no hay hombres libres al otro lado de las alambradas. - Luís García Montero - Alambradas.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Sagacidad



Las grandes teorías científicas han comenzado siempre con una pregunta sagaz. Fleming descubrió la penicilina al ver un cultivo de bacterias que había fracasado; en lugar de las esperadas bacterias proliferaron los hongos. Podía haber tirado la plaquita a la basura, pero no la tiró y, en cambio, se hizo una pregunta crucial: ¿Por qué la presencia de hongos ha impedido la proliferación de bacterias? José Antonio Marina.

sábado, 27 de octubre de 2007

Libertad


La palabra “libertad” es una palabra peligrosa cuando se usa en abstracto, porque no significa nada. Las constituciones americanas comenzaban diciendo: “Todo hombre es libre por naturaleza”, lo que es una evidente mentira. Nacemos absolutamente impotentes y sometidos. El niño depende por completo de los demás, y todo el proceso de crecimiento y de educación va a consistir en “liberarse de ciertas coacciones y limitaciones”. La palabra “liberación” es mucho más exacta que la palabra libertad. Unas personas se liberan de más cosas que otras y son, en este sentido, más libres. La persona que adquiere una dependencia, como las drogas, limita su libertad. José Antonio Marina.

domingo, 21 de octubre de 2007

Felicidad 4


Nacemos ingenuos y felices, y la paradoja es que vamos dejando de serlo a medida que buscamos la felicidad en los objetos, en la materia. También en muchos casos, y a medida que crecemos y envejecemos, la inteligencia nos lleva al escepticismo. Pero el escepticismo no es una buena base sobre la que edificar la felicidad; más bien es una parada necesaria en el camino de la sabiduría, nunca la estación final. La misma inteligencia que nos llevó a él debe devolvernos a la ingenuidad perdida no como un medio para alcanzar la felicidad, sino como un fin. Y es en esa ingenuidad donde, de repente, emergen la humildad y la gratitud, ingredientes imprescindibles en el viaje hacia el centro del laberinto de la felicidad. Desde ellas valoramos lo esencial, lo simple, lo auténtico, lo honesto: la amistad, la belleza natural, el arte que emerge de la entrega, el lujo de lo esencial. Alex Rovira. El País Semanal 21 octubre 2007.

jueves, 18 de octubre de 2007

El silencio


De todos los lugares
en los que me he escondido
no he encontrado ninguno
mejor
ni más seguro
que el silencio

miércoles, 17 de octubre de 2007

Soneto


SONETO DE MADRID. SONETO HERIDO

La lluvia en el cristal de la ventana,
el aire de la plaza compartida,
el pañuelo de sombras de la vida,
la noche de Madrid y su mañana,

el amor, la ilusión del porvenir,
el dolor, la verdad de lo perdido,
la constancia de un sueño decidido,
la humana libertad de decidir,

la prisa, la política, el mercado,
las noticias, la voz, el indiscreto
esfuerzo por saber lo silenciado,

la verdad, las mentiras y el secreto,
todo lo que la muerte os ha quitado,
quisiera devolverlo en un soneto.

Luís García Montero

El presente


Solemos vivir en el futuro, no en el ahora.

Nos decimos: “Aguardaré hasta terminar mis estudios y obtener el doctorado, entonces viviré de verdad.” Pero cuando llegue ese momento declaramos: “Esperaré a vivir realmente cuando consiga un empleo.”

Y después del empleo, está el coche. Y después del coche, una casa. No somos capaces de vivir en el momento presente.
Tendemos a demorar nuestra vida hasta el futuro, un futuro lejano, ignoramos cuándo. Ahora no es el momento de vivir. Quizá no estemos vivos en toda nuestra existencia. Thich Nhat Hanh.

domingo, 14 de octubre de 2007

Día de calma


DÍA DE CALMA

Quien no quiso caer en la mentira,
no sea injusto desde la verdad.

Repítelo. Es un día de calma.
Aunque la mar extienda sus castigos
y el golpe solitario de los remos
se pierda entre la espuma,
como se pierde el último destello de una mano,
quiero que lo repitas: es un día de calma.
Repite que es mentira
todo lo que parece sucederte,
que las manos deshechas son mentira
y no temes el viento,
ni existen los abismos en el agua,
ni la respiración entrecortada.
Porque la piel del labio
siente una quemadura de sal y se parecen
sus latidos al odio demasiado,
repite que no sientes sus latidos.

Ya que todo se mueve, ya que el tiempo
bajo los pies se descompone y cae,
regresa hasta el lugar donde las huellas
forman parte de ti como un destino
de arena que resiste en algún sitio
detrás de cada ola.
¿A qué memoria perteneces? Vuelve.
Una ciudad al Sur, un gabinete
de balcones abiertos enfrente de los plátanos.
Sigues leyendo, sabes
los libros que son tuyos. Para ti las miradas
de cristal y los barcos
que navegan con pecho adolescente.
Es un día de calma.
Quiero que lo repitas desde allí,
allí, para que grabes
en la madera limpia de tus remos:
Quien no quiso caer en la mentira,
No sea injusto desde la verdad.

Luis García Montero

domingo, 7 de octubre de 2007

Efímero


En sus viajes por los pequeños planetas de su galaxia se encontró con un geógrafo que anotaba, en un gran libro de registro, montañas, ríos y estrellas.

El principito quiso registrar su flor (aquella que había dejado en su planeta), pero el geógrafo le dijo:

-No registramos flores, porque no se pueden tomar como referencia las cosas efímeras.

Y el geógrafo le explicó al principito que efímero quiere decir amenazado de pronta desaparición.

Cuando el principito escuchó esto, se entristeció mucho. Se había dado cuenta de que su rosa era efímera...” - El principito de Antoine de Saint-Exupéry.

viernes, 5 de octubre de 2007

Aburrimiento


El aburrimiento es un problema serio. Es la desdicha del dichoso. El que sufre no se aburre, se desespera o cualquier otra cosa más terrible todavía. La ausencia de proyectos es posiblemente lo que vuelve al mundo pesado, insignificante y aburrido. No tenemos nada para el tiempo, y eso produce una ligera angustia que se intenta aniquilar “matándole tiempo”, frase verdaderamente terrible. Ortega decía con mucha gracia que el animal cuando no tiene nada que lo estimule se duerme. Pero el hombre, sin embargo, en esa misma circunstancia se mantuvo despierto; por eso apareció el aburrimiento y con él una carrera precipitada para inventar estimulaciones. Quizá sea ésta la razón de que el consumo de drogas esté relacionado con el aburrimiento. Se ha comprobado que algunos animales de laboratorio pueden dosificarse el consumo de cocaína: toman menos si están en un ambiente rico y variado. José Antonio Marina.

martes, 2 de octubre de 2007

La bondad


En España se confunde al listo con el inteligente. El listo añade un componente de astucia, de ir a lo suyo, que acaba siendo peligroso. Por eso el castellano dice que uno se puede “pasar de listo”, pero nunca se puede “pasar de inteligente”. El máximo grado de la inteligencia es la bondad; es el mejor medio de asegurar la felicidad personal y la dignidad de la convivencia. Una afirmación que suena muy extraña, porque la maldad goza de un prestigio intelectual que no merece. Los cínicos sostienen que quien es bueno lo es porque no puede ser otra cosa. Además de una indecencia es una estupidez. Acabo de leer en la prensa que ha aparecido asesinada y violada una niña de veintiún meses. Cualquier imbécil puede ser malo. José Antonio Marina.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Ambición


Cuando el rey Pirro preparaba su expedición a Italia, su sabio consejero Cineas quiso que advirtiera la vanidad de su ambición: “Bien, señor”, le dijo, “¿con qué fin tomas todas esas grandes disposiciones?” “Para hacerme dueño de Italia”, replicó el rey. “¿Y después?”, inquirió Cineas. “Penetraré en la Galia y en Hispania”, respondió el monarca. “¿Y luego?””Someteré al África y, por fin, cuando haya dominado todo el mundo, descansaré satisfecho.” “Por Dios, señor”, repuso Cineas, “dime qué te impide hallarte ahora en la condición de que hablas? ¿Por qué en este instante no te colocas en el estado que pareces pretender y te ahorras todos los trabajos y riesgos que se interponen?” Michel de Montaigne (1533-1592), de sus ensayos.

martes, 25 de septiembre de 2007

Vivir 3


Me gustaría vivir...abierta al tiempo y a la
muerte sin dolor, observar todo, recordar nada
y elegir lo que me ofrecen con
entusiasmo y decisión. - Annie Dillard

lunes, 24 de septiembre de 2007

Juventud




No es culpa de los jóvenes el que actúen; no están hechos del todo, pero se encuentran en un mundo que ya está hecho y tienen que actuar como hechos. Por eso utilizan rápidame las formas, los modelos y los guiones que más les gustan, que se llevan, que les sientan bien- y actúan.
La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas, que comprenden solo a medias, pero a las que se entregan con fanatismo. Y la historia es terrible porque con frecuencia se convierte en un escenario para masas fanatizadas de niños, cuyas pasiones copiadas y cuyos papeles primitivos se convierten de repente en una realidad catastróficamente real. En ellos veo la horrible dependencia de la inmadurez. - Milan Kundera - La broma.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Vivir 2




En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas casi desde siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto.
Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos durante el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.
Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, marcan las siete, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del universo.
Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección...Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes acallan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que alguna vez detuvo su andar.
Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.
También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.
Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.
Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a es instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como a mi amigo el reloj, también a mí se me escapa el tiempo de los demás.
...Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida.
Pero sé que la vida es otra cosa.
Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía con el universo.
Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.
Sólo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.
Por eso te amo, viejo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo.- El reloj parado a las siete. Cuento de Papini.



Amar


El que no conoce nada, no ama nada; el que no entiende nada no ve nada; pero el que conoce y entiende, también ama, ve... Cuanto más se comprende algo, más se puede amar... Quienes se imaginan que todos los frutos maduran al mismo tiempo que las fresas no saben nada de las uvas. - Paracelso - Médico suizo del siglo XV.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Lo bueno y lo malo


Un hombre que va por la orilla del mar agitando enloquecidamente con el brazo extendido un farol, puede ser un loco. Pero si es de noche y entre las olas hay una barca perdida, ese mismo hombre es un salvador. La tierra en la que vivimos es un territorio fronterizo entre el cielo y el infierno. No hay ningún comportamiento que sea en sí mismo bueno o malo. Es su sitio dentro del orden de las cosas el que lo hace bueno o lo hace malo.- Milan Kundera - La Broma.

viernes, 21 de septiembre de 2007

La felicidad 3


El placer profundo, inefable, que es andar por estos campos desiertos y barridos por el viento, subir un repecho difícil y mirar desde allí arriba el paisaje negro, desértico, desnudarse de la camisa para sentir directamente en la piel la agitación furiosa del aire, y después comprender que no se puede hacer nada más, las hierbas secas, a ras de suelo, se estremecen, las nubes rozan por un instante las cumbres de los montes y se apartan en dirección al mar y el espíritu entra en una especie de trance, crece, se dilata, va a estallar de felicidad ¿Qué más resta, sino llorar? José Saramago - Cuadernos de Lanzarote.

Relaciones


Mientras las personas son jóvenes y la composición musical de su vida está en sus primeros compases, pueden escribirla juntas e intercambiarse motivos, pero cuando se encuentran y son ya mayores, sus composiciones musicales están ya más o menos cerradas y cada palabra, cada objeto, significa una cosa distinta en la composición de la una y en la de la otra. - Milan Kundera - La insoportable levedad del ser.

El recuerdo


Digamos, por lo tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparece sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia.

No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me había recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero que era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?

Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en este mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido. - Milan Kundera - La insoportable levedad del ser.

La felicidad 2


Contabilizar los tiempos felices, labor que se propuso y realizó el neurótico Abderramán III, conduce a conclusiones pesimistas. El citado califa, que tuvo una larga y regalada vida, había contabilizado, poco antes de morir, sumando todos los momentos felices de su existencia, poco más de trece días de felicidad. Una minucia. Joaquín Leguina. Ser hombre.

La felicidad


El amante no sabe lo que quiere; mejor dicho, quiere todo a la vez: cumplir sus ilusiones y satisfacer sus deseos. Sin embargo, nada hay que mate tanto la ilusión como realizarla, nada hay que mate tanto el deseo como su total consecución.

La felicidad es un concepto subjetivo: en el proyecto, en la promesa y en la expectativa hace su nido preferente; su primer aleteo brota más en al apetencia que en el logro. De ahí que no sea más rico el que tiene, sino el que anhela, multiplicado y engrandecido por su anhelo.

Cuentan que Alejandro Magno se desesperaba, poco ante de morir, porque había agotado las geografías que vencer. La falta de deseos y la falta de curiosidad son los más certeros síntomas del verdadero fin.

Nunca llegaremos a dar de mano en esta jornada ardua del desear. Nunca llegaremos a la puerta definitiva. Nos damos plazos, troceamos el camino, salpicamos de etapas nuestra vida. Adivinamos que nuestras aspiraciones más hondas no se han cumplido aún, pero estamos en ello, y cada día le corresponde su propio afán que lo identifica y lo ilusiona. Y sabemos que, aunque la vida fuese mucho más larga, no lo sería tanto como para cumplir todos nuestros deseos. O acaso nuestro deseo único, el deseo infinito, que se extiende como una planta tapizante, y todo lo desplaza, y lo invade todo, y se genera a sí mismo y se sucede, y nada nos garantiza que ni dos ni tres vidas nos acercarían a él más de lo que hoy estamos. Porque lo incitador y lo reconfortante es que sea el recorrido mejor que la posada, y que el verdadero triunfo no esté en el arribo, sino en la múltiple y sorprendente opulencia del viaje.

Vive


“El hombre sabe con certeza - con la mayor certeza - que tiene que morir; y, sin embargo, vive. El hombre conoce su final: el más común de todos los destinos, lo único infalible, la única verdad palmaria y evidente. Y, a pesar de ello, con valentía, en vez de suicidarse y concluir de un tajo la torturante espera, se echa en brazos de la esperanza, prosigue en su incierta andadura, y vive, y vive, y vive.”

“Por mucha parsimonia y mucha prudencia conque se administre las oportunidades de la vida, nadie alargará la suya ni una hora. Sobre el reducido mapa que nos representa ya hay una roja cruz que señala el lugar y la fecha. Al cobarde lo acompañará, hasta el fin escrito, su pavor nada más; al hipocondríaco, las amenazas falsas o reales no le consentirán desplegarse, ni fortalecerse, ni medrar; al valetudinario, acongojado en su rincón, sólo se le concede el dudoso privilegio de morir viéndose hacerlo.

Por el contrario, los que extienden la vida y la rezuman son quienes la malgastan, quienes la desperdician sea cual sea su tamaño, quienes la ejercen con fruición y la devoran como una fruta apetitosa, quienes atraviesan sus desfiladeros de peligro y desdicha con una sonrisa entre los labios. El verdadero amante de la vida, es decir, el que más la merece, será quien se sienta incapaz de detenerse, aquel al que la impaciencia le consume, a quien la urgencia de vivir se le imponga como un feliz tormento. El viviente auténtico es el que derrama su salud como un pródigo, no el que la acapara como un oscuro avaro. El problema no es del destino, sino de actitud ante el destino.

Quien empieza una obra ilusionada, en su trabajo lleva su recompensa: si no la concluye, la proseguirá quien recoja el testigo en esta carrera de relevos que nunca se termina. Quien vivió con valor y alegría deja detrás su estela. Quien confirma que el caudal de la vida es preferible desplomarlo de pronto a diluirlo sin ninguna ventaja entre la arena, es el poseedor de la clave adecuada. Porque es cierto que los amados de los dioses mueren jóvenes, también lo es que murieron así, cualquiera que sea la edad a que se muera, joven se morirá.” EL PAÍS SEMANAL, domingo 12 de mayo de 1996. Antonio Gala. Morir joven.

La maldad




A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si él no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruso en vuestro mundo. Mas yo os digo que de igual forma que el más santo y el más justo no puede elevarse por encima de lo más sublime que existe en cada uno de vosotros, tampoco el débil y el malvado puede caer más bajo de lo más bajo que existe en cada uno de vosotros.- Gibran Jalil Gibrán - escritor libanés. Recogido en las semillas de la violencia. -Luís Rojas Marcos.

La imagen


En la medida en que vivimos con la gente, no somos más que lo que la gente piensa que somos. Pensar en cómo nos ven los demás e intentar que nuestra imagen sea lo más simpática posible se considera una especie de falacia o de juego tramposo. ¿Pero acaso existe alguna relación directa entre mi yo y el de ellos sin la mediación de los ojos? ¿Acaso es concebible el amor sin que controlemos angustiados nuestra imagen en la mente de la persona amada? Cuando ya no nos interesamos por la forma en que nos ve aquel a quien amamos, significa que ya no le amamos. - Milan Kundera - La inmortalidad.

La tragedia


¿Te has dado cuenta de cuál es la eterna premisa de la tragedia? La existencia de ideales a los que se atribuye mayor valor que a la vida humana. ¿Y cual es la premisa de las guerras? La misma. Te empujan a morir porque al parecer existe algo más valioso que tu vida. La guerra sólo puede existir en el mundo de la tragedia; el hombre desde el comienzo de la historia no conoció otra cosa que el mundo trágico y no es capaz de salirse de el. La época de la tragedia sólo puede acabar con la rebelión de la frivolidad. - Milan Kundera - La inmortalidad.

Vivir


No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. - Milan Kundera - La insoportable levedad del ser.