viernes, 23 de noviembre de 2007

La muerte


Esos que tienen la fortaleza y el amor para acompañar al moribundo en el silencio que va más allá de las palabras, saben que el trance no es aterrador ni doloroso, sino sólo el cese callado del funcionamiento del cuerpo. Presenciar la muerte pacífica de un ser humano nos recuerda a una estrella fugaz, una de los millones de luces del cielo inmenso que brilla un breve momento antes de desaparecer para siempre en la noche interminable... La pequeña verdad es de palabras claras; la gran verdad es un enorme silencio.- Elizabeth Kubler-Ross - Sobre el morir y la muerte, 1969.