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lunes, 24 de noviembre de 2008

El cuento más corto.


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí. Cuento breve de Augusto Monterroso “El dinosaurio” 1959. Tiene fama por ser el cuento más breve escrito, tan sólo siete palabras.


Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado "El dinosaurio".-Ah, es una delicia -me respondió- ya estoy leyéndolo.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La salvación.


Un día de tormenta estaba un obispo cristiano en su catedral, y se le acercó una mujer no cristiana y le dijo: -Yo no soy cristiana. ¿Existe salvación del fuego del infierno para mí? El obispo miró y respondió: -No, sólo se salvan los bautizados en el agua y en el espíritu. Y mientras aún hablaba, un rayo cayó con estruendo sobre la catedral, y ésta fue invadida por el fuego. Y los hombres de la ciudad llegaron corriendo y salvaron a la mujer, pero el obispo se consumió, alimento del fuego. El relámpago. Gibrán Salil Gibrán.

martes, 28 de octubre de 2008

Los regalos.

Una vez, un maharajá que tenía fama de ser muy sabio, cumplió cien años. El acontecimiento fue recibido con gran alegría, ya que todos querían mucho a su gobernante. En el palacio se organizó una gran fiesta para aquella noche y fueron invitados poderosos señores del reino y de otros países.
Llegó el día, y una montaña de regalos se amontonó en la entrada del salón, donde el maharajá iba a saludar a sus invitados.
Durante la cena, el maharajá pidió a sus sirvientes que separaran los regalos en dos grupos: los que tenían remitente y los que no se sabía quién los había enviado.
A los postres, el rey mandó traer todos los regalos en dos montones. Uno de cientos de grandes y costosos regalos, y otro más pequeño, con sólo una decena de presentes.
El maharajá empezó a abrir los regalos del primer montón y fue llamando a quien se los había enviado. A cada uno, lo hacía subir al trono y le decía:"Te agradezco tu regalo, te lo devuelvo y estamos como antes". Y le devolvía el regalo, sin importar qué fuera.
Cuando terminó con el primer montón, se acercó a la segunda montaña de regalos y dijo: "Estos regalos no tienen remitente. Estos sí los voy a aceptar porque no me obligan a nada y, a mi edad, no es bueno contraer deudas". - Cuentos para pensar. Jorge Bucay.

jueves, 16 de octubre de 2008

La realidad.


El rey estaba enamorado de Sabrina, una mujer de baja condición a la que había convertido en su última esposa.
Una tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para avisar de que la madre de Sabrina estaba enferma. Pese a que estaba prohibido usar el carruaje personal del rey, infracción que se pagaba con la cabeza, Sabrina subió al coche y corrió junto a su madre.
A su regreso, el rey fue informado de la situación.
-¿No es maravillosa? -dijo-. Esto es verdadero amor filial. No le ha importado jugarse la vida para cuidar de su madre. ¿Es maravillosa!
Otro día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y después le dio un mordisco al último melocotón que le quedaba en la cesta.
-¡Parecen buenos! -dijo el rey.
-Lo son -dijo la princesa. Y, alargando la mano, le cedió a su amado el último melocotón.
-¡Cuánto me ama! -comentó después el rey-.Renunció a su propio placer para darme el último melocotón de la cesta. ¿No es fantástica?
Pasaron algunos años y, a saber por qué, el amor y la pasión desaparecieron del corazón del rey.
Sentado junto a su amigo más íntimo, le decía: "Jamás se comportó como una reina. ¿Acaso no desafió mi prohibición utilizando mi carruaje? Es más, recuerdo que una vez me dio a comer una fruta mordida".

La realidad es siempre la misma. Y lo que es, es. Sin embargo, como en el cuento, el hombre puede interpretar una situación de una manera o de la contraria.

Si lo que ves se ajusta "a medida" con la realidad que a ti más te conviene....¡Desconfía de tus ojos! - Cuentos para pensar. Jorge Bucay.