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lunes, 4 de septiembre de 2017

Vacaciones, es el momento para descansar de uno mismo.


Las vacaciones no sólo son buenas porque uno descansa físicamente, sino sobre todo porque descansas de ti mismo, de ser quien eres. Rosa Montero

martes, 7 de mayo de 2013

La verdad


Foto: Parque de El Retiro (Madrid), mayo 2013

Otra de las consecuencias negativas de la crisis es la comedura de coco que produce. O sea, no solo nos empobrece económicamente sino también mentalmente, porque convierte la corrupción, la indignidad política y el dolor social en temas obsesivos, como si fueran la única realidad existente, los únicos asuntos de los que poder hablar. Pero no es cierto: la vida es mucho más. Una vez un autor novato le pidió a Hemingway que le aconsejara sobre qué temas debería escribir, y el americano contestó: “Escribe la cosa más verdadera que conozcas”. Hemingway me cae mal y creo que está muy sobrevalorado (salvo en sus cuentos), pero siempre he admirado la sencilla sabiduría de esta respuesta.
De modo que voy a intentar seguir el consejo. ¿Qué es lo más verdadero que conozco? No es fácil saberlo. Hay que detenerse y desnudarse para poder mirar. Es verdadera mi edad, la ya larga memoria de lo ganado y lo perdido, los errores cometidos, la ilusión quizá pueril de poder enmendarlos, de ser capaz de reinventarse una y otra vez. Son verdaderos los amigos con los que he crecido, hermanos de trayecto. Y el orgullo y la gratitud de saber que hay personas que me quieren y a las que quiero. Es maravillosamente cierto que algo he aprendido, aunque sea poco; que ya no aspiro a la grandeza; que mi ambición es el aquí y el ahora, la serenidad, la pequeña vida vivida con los otros. Todo esto, tan sencillo, es bastante difícil de lograr. Es verdad que el mayor placer es la belleza, un paisaje hermoso, una música, un libro; pero también, y sobre todo, es bella cierta gente, tipos que conoces, historias que te cuentan. Es verdadero mi convencimiento de ser una más entre muchos; de pertenecer a esta modesta cosa que es lo humano; y es cierto, en fin, que soy capaz de escribir esta ñoñería sin avergonzarme (o solo un poco) mientras miro llover en Buenos Aires y disfruto de la alegría de estar viva. Rosa Montero, El País 7 de mayo 2013. “La verdad”

lunes, 25 de marzo de 2013

Saber gozar



Cuanto más se envejece más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia.  Marie Curie a su hija . Extraído de “La ridícula idea de no volver a verte” de Rosa Montero. Editorial Seix Barral.

miércoles, 18 de enero de 2012

Va de "chorizos".



Con lo que ha llovido, creí estar ya curada de espantos respecto a la corrupción y el choriceo. Pensé que lo había visto todo y que ya no habría mangante que me pudiera impresionar. Pero la vida, ya se sabe, es una pura sorpresa, y esta semana hemos vuelto a romper los récords de lo alucinante. Lo de Javier Guerrero, responsable de Trabajo de la Junta de Andalucía durante nueve años, manejando a su antojo un fondo público de 647 millones para empresas en crisis y gastándose (supuestamente) con su chófer 900.000 euros de dos subvenciones en "cocaína, fiestas y copas", ha conseguido poner la política nacional al subnivel de las películas de Torrente. Mucha coca, mucha fiesta y mucha copa tenían que ser para ese dineral, hasta el punto de que no sé cómo le daba tiempo a ir al trabajo. ¿Y nadie advirtió semejante frenesí durante nueve años? 

Pero si Guerrero se lleva la palma de la (supuesta) horterada apandadora, Urdangarin gana cum laude en la categoría corazón de piedra cuando su colaborador Tejeiro le pregunta en un correo si, "una vez desahuciada la inquilina, le ponemos demanda para cobrar las rentas que debe. Está localizada y se le puede embargar parte del sueldo (...) Yo lo intentaría, son unos 9.000 euros"; y el duque contesta con un escueto: "OK". No sé a quién desahuciaron, y no dudo que tuvieran derecho legal a hacerlo. Pero que tipos que (supuestamente) andan birlando millones y que viven en una altiva vida rutilante, sean tan miserables como para embargar el sueldo a quien acaban de echar a la calle y se ensañen en cobrar una deuda de 9.000 euros, una menudencia para ellos pero que para esa mujer será como arrancarle la piel, es algo que me deja asqueada y desconsolada. Si esto sigue empeorando, da miedo pensar qué abismos de indignidad podremos alcanzar la próxima semana. “La semana” Rosa Montero. El País 17/01/2012.