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viernes, 9 de septiembre de 2011

Lejano


Quisiera revivir este recuerdo...
Pero está extinguido ahora....
casi nada subsiste
yace lejos, en los años de mi adolescencia.

Una piel hecha de jazmines en la noche...
Aquella de agosto -¿fue agosto?- recuerdo apenas...
Aquellos ojos; eran, creo azules...
Sí, azules: como el zafiro

Konstantinos Kavafis

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ventanas


En esas habitaciones oscuras donde vivo
pesados días, con qué anhelo contemplo a veces
las ventanas. –Cuándo se abrirá
una de ellas y qué ha de traerme-.
Pero esa ventana no se encuentra, o yo no sé
hallarla. Y quizá mejor sea así.
Quizá esa luz fuese para mi otra tortura.
Quién sabe cuántas cosas nuevas mostraría.

Ventanas. Konstantinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Velas


Los días del futuro se alzan ante nosotros
como un hilera de velas encendidas –
doradas, vivaces, cálidas velas.

Los días del pasado quedaron tan atrás,
fúnebre hilera consumida
donde las más cercanas aún humean,
velas frías, torcidas y deshechas.

No quiero verlas; su aspecto me aflige,
me aflige recordar su luz primera.
Miro ante mí las velas encendidas.

No quiero volverme, y estremecerme al contemplar
qué rápidamente se alarga la hilera sombría,
qué rápidamente crece con sus velas ya consumidas.

Velas. Konstantinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría.

martes, 30 de agosto de 2011

Ítaca


Ítaca

Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébanos,
perfumes deliciosos y diversos,
cuando puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extiendan largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Más ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
Comprendes ya qué significan las Ítacas.


Ítaca, de Konstantinos Kavafis (1863-1933) nació y murió en Alejandría. Editorial Mondadori, edición marzo 1998.