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lunes, 29 de junio de 2026
viernes, 2 de septiembre de 2022
Puedo hacer lo que quiero: puedo, si quiero, dar a los pobres todo lo que tengo y así volverme yo mismo uno de ellos, ¡si quiero! Pero no soy capaz de quererlo porque los motivos en contra tienen demasiado poder sobre mí como para serlo. En cambio, si yo tuviera otro carácter y, por cierto, hasta el punto de que fuera un santo, entonces podría quererlo, así que también tendría que hacerlo. Arthur Schopenhauer, "Sobre la libertad de la voluntad".
miércoles, 22 de junio de 2016
“El arte de sobrevivir” de Arthur Schopenhauer.
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| Gijón, Asturias. Foto Sebastián Navarrete |
La vida debe acabar pronto en
cualquier caso, de manera que los pocos años que uno quizá tenga por delante se
desvanecen por completo ante el tiempo infinito en el cual uno ya no existirá
más. Por consiguiente, ante la reflexión parece incluso ridículo que uno se
preocupe tanto y se alarme de tal manera por ese lapso de tiempo, cuando la
vida propia o ajena peligre, y cree tragedias, cuyo sobrecogimiento radica
únicamente en el miedo a la muerte. Este poderoso apego a la vida resulta por
tanto irracional y ciego: tan solo es explicable por el hecho de que nuestra
esencia es ya de por sí voluntad de vivir, que la vida es para esta el bien de
mayor valor, por muy amarga, breve e incierta que pueda llegar a ser y que esta
voluntad es, en sí misma y originariamente, inconsciente y ciega.
“El arte de sobrevivir” de Arthur Schopenhauer.
jueves, 28 de noviembre de 2013
Puedo hacer lo que quiero
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| Foto Sebas Navarrete |
Puedo hacer lo que quiero: puedo, si quiero, dar a los pobres todo lo que tengo y así volverme yo mismo uno de ellos, ¡si quiero! Pero no soy capaz de quererlo porque los motivos en contra tienen demasiado poder sobre mí como para serlo. En cambio, si yo tuviera otro carácter y, por cierto, hasta el punto de que fuera un santo, entonces podría quererlo, así que también tendría que hacerlo.
Arthur Schopenhauer, "Sobre la libertad de la voluntad".
martes, 30 de abril de 2013
Una pequeña vida
Cada día es una pequeña vida,
cada despertar y levantarse un pequeño nacimiento, cada fresca mañana una pequeña
juventud y cada irse a la cama y dormir una pequeña muerte. Extraído de “El
arte de sobrevivir” escrito por Arthur Schopenhauer. Editorial Herder.
viernes, 26 de abril de 2013
Texto y comentario
Podría decirse que los primeros
40 años de nuestra vida nos proporcionan el texto, los siguientes 30 el
comentario, que es el que nos permite captar el verdadero sentido y la
coherencia del texto en su conjunto, además de los aspectos morales y demás
sutilizas del mismo.
Extraído de “El arte de sobrevivir” escrito por Arthur
Schopenhauer. Editorial Herder.
lunes, 22 de abril de 2013
Texto y comentario.
Podría decirse que los primeros
40 años de nuestra vida nos proporcionan el texto, los siguientes 30 el
comentario, que es el que nos permite captar el verdadero sentido y la
coherencia del texto en su conjunto, además de los aspectos morales y demás
sutilizas del mismo. Extraído de “El arte de sobrevivir” escrito por Arthur
Schopenhauer. Editorial Herder.
domingo, 21 de abril de 2013
Arcadia
Todos hemos nacido en Arcadia, es decir que entramos en
el mundo con muchas exigencias de felicidad y goce y conservamos la necia
esperanza de realizarlas hasta que el destino nos agarra rudamente y nos
muestra que nada es nuestro, y que todo es suyo, porque tiene un derecho
indisputable no sólo sobre nuestras posesiones y adquisiciones, sino sobre
nuestros brazos y piernas, ojos y orejas y hasta sobre nuestra nariz en medio
de la cara. Después viene la experiencia y nos enseña que la felicidad y el
placer son puras quimeras que se nos muestran a lo lejos como una imagen
engañosa, mientras que el sufrimiento y el dolor son reales, se manifiestan
inmediatamente por sí mismos sin necesitar la ilusión o expectación. Si
aprendemos de su enseñanza, dejamos de perseguir la felicidad y el placer y
sólo procuramos evitar en lo posible el dolor y el sufrimiento. Comprendemos que
lo mejor que se puede encontrar en el mundo es un presente indoloro, tranquilo
y soportable; si lo conseguimos sabemos apreciarlo y nos cuidamos mucho de
estropearlo con un anhelo incesante de alegrías imaginarias o con ansiosas
preocupaciones cara a un futuro siempre incierto, que de todos modos está en
manos del destino, por mucho que forcejemos. Extraído de “El arte de ser feliz”
de Arthur Schopenhauer. Editorial Herder.
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