miércoles, 22 de junio de 2016

“El arte de sobrevivir” de Arthur Schopenhauer.

Gijón, Asturias. Foto Sebastián Navarrete

La vida debe acabar pronto en cualquier caso, de manera que los pocos años que uno quizá tenga por delante se desvanecen por completo ante el tiempo infinito en el cual uno ya no existirá más. Por consiguiente, ante la reflexión parece incluso ridículo que uno se preocupe tanto y se alarme de tal manera por ese lapso de tiempo, cuando la vida propia o ajena peligre, y cree tragedias, cuyo sobrecogimiento radica únicamente en el miedo a la muerte. Este poderoso apego a la vida resulta por tanto irracional y ciego: tan solo es explicable por el hecho de que nuestra esencia es ya de por sí voluntad de vivir, que la vida es para esta el bien de mayor valor, por muy amarga, breve e incierta que pueda llegar a ser y que esta voluntad es, en sí misma y originariamente, inconsciente y ciega.

“El arte de sobrevivir” de Arthur Schopenhauer.