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miércoles, 8 de junio de 2016

Débiles y crédulos

Berlín. Foto Sebastián Navarrete

Berlín. Foto Sebastián Navarrete

Berlín. Foto Sebastián Navarrete

“Una vez más, educar en el temor nos había vuelto débiles. Débiles y crédulos.” Ricardo Menéndez Salmón, “El Sistema” Seix Barral.

martes, 10 de mayo de 2016

El oficio de mirar.


El Rastro, Madrid. Foto Sebastián Navarrete

Contemplar durante el tiempo suficiente, cualquier cosa acaba por convertirse en un acontecimiento. El mero transcurrir muda la naturaleza de lo banal en trascendental. Por humilde que sea, un hecho sometido a una atención desmesurada acaba por resultar fascinante: un rastro de saliva sobre la madera; una bolsa de plástico movida por el viento; las idas y venidas de una mosca en un frutero. Estos tres sucesos, admirados con penetración y paciencia, resultan tan mágicos y resonantes como la contemplación de la constelación de Andrómeda. El oficio de mirar es el más venerable. También la actividad preferida del sedentario. No hay que moverse para hacerlo. Es suficiente con abrir los ojos y contemplar lo que sucede. Extraído de la novela "El Sistema" de Ricardo Menéndez Salmón. Editorial Seix Barral.

jueves, 31 de marzo de 2016

El pintor de paisajes, Ricardo Menéndez Salmón

Foto Sebastián Navarrete

"Cada pintor de paisajes encierra la brutalidad de una geometría sin alma." Ricardo Menéndez Salmón

viernes, 18 de marzo de 2016

El coleccionista de sellos

Marzo 20116. Foto Sebastián Navarrete

Con los sellos, las fronteras sí son físicas, aduanas levantadas hace tiempo y que tantas veces el propio tiempo borró, mudó o canceló para siempre, hasta dibujar un cronomapa irrepetible. Los sellos de cada isla son diversos. Como diversos son las lenguas que los nombran, los rostros grabados en ellos, los acontecimientos fijados en sus colores. La filatelia es un intento por enfrentarse a la entropía. Generar un fragmento de orden dentro del desorden cósmico. El coleccionista como consuelo. Una batalla vana, pero insaciable. Extraído de la novela "El Sistema" de Ricardo Menéndez Salmón. Editorial Seix Barral.

viernes, 20 de febrero de 2015

Un hombre no es sólo una vida

Asturias. Foto Sebas Navarrete

Un hombre no es sólo una vida, sino tantas como acoge en sus actos, en sus deseos y en sus derrotas.

“La noche feroz” de Ricardo Menéndez Salmón. Seix Barral.

jueves, 19 de febrero de 2015

La noche feroz. Ricardo Menéndez Salmón.

Gijón, Asturias. Foto Sebas Navarrete

De todos los placeres que conoce el hombre, ninguno mayor que el de causar dolor. La contemplación de la belleza o el trance del amor físico no pueden compararse con el goce de quebrar un hueso. Y el hecho de que los filósofos no hayan encontrado todavía una razón convincente, decisiva, irrefutable, para justificar esta característica de la naturaleza humana, es uno de los misterios más hondos que existen. Porque el hombre levanta puentes, domestica selvas o resuelve problemas matemáticos planteados hace cientos de años, pero todo su genio, toda su paciencia y todo su fervor palidecen ante el enigma de la maldad.

“La noche feroz” de Ricardo Menéndez Salmón. Seix Barral.

martes, 15 de abril de 2014

Pese a todo...

foto Sebas Navarrete

“Pese al horror infinito del mundo, no quería morir…” Ricardo Menéndez Salmón.

viernes, 17 de mayo de 2013

La desnudez



Llegará un día en que cada centímetro del planeta habrá sido fotografiado o filmado. El mundo, su física más inmediata, la del paisaje, habrá quedado completamente expuesto. Lo que su desnudez revelará es un enigma. La exposición impúdica de un cuerpo, incluso de uno tan enorme como la Tierra, acaso implique su pérdida de sentido. Vale decir que la pornografía, convertida en norma, destruye cualquier dimensión topográfica que pudiera poseer y se convierte sólo en visión panóptica: sin dentro, sin recodos, sin misterios. Al contrario, el efecto de una desnudez tan rotunda es enervante. Al fin y al cabo, es cierto que la fascinación por la desnudez es una prebenda de las razas vestidas. También arrancarle los velos a todo paisaje, hacer de la orografía una ciencia exacta del mirar, encerrar la presencia del clima y el agua en simulacros técnicos, quizá obligue a una consideración apática, desprovista de lujuria, de la naturaleza. 

Extraído de la novela de Ricardo Menéndez Salmón “Medusa” Editorial Seix Barral. Primera edición septiembre 2012.


miércoles, 31 de octubre de 2012

Los detalles

En el Parque Nacional de Ordesa. Foto Sebas Navarrete


Lo que aleja decisivamente al político del escritor es su antagónica relación con los detalles. La política, por definición, es el reino de la negación del detalle. George Walter Bush dice a micrófono abierto: “Hay que pasar de esa mierda”, y “esa mierda” es el Líbano, es Hezbolá, es Siria, es Israel, es Palestina, es una historia de milenios fundada sobre la intolerancia religiosa y sustentada por intereses económicos que afectan a millones de personas.
Por su parte, la literatura, por definición, es la fraternidad del detalle, una práctica ya milenaria que se alimenta del detalle, un ejercicio absorbente que en el detalle encuentra su recompensa y su razón íntima de existir. Porque el escritor, en este caso, tiene que descender al detalle y explicar qué demonios es “esa mierda”, por qué huelen tan mal, quien la fomenta, tolera y consiente, quién hace de ella su modo de vida. El escritor es la persona que analiza “esa mierda” abstracta que el político derrama sobre los mapas. Y en esa meticulosa y no siempre placentera lección de escatología, en ese arduo proceso para desentrañar los detalles que hacen que “esa mierda” sea lo que es, y no otra cosa, es donde el escritor encuentra su mayor premio: la dignidad.
Pervertir la realidad a través del lenguaje, lograr que el lenguaje diga lo que la realidad niega, es una de las mayores conquistas del poder. La política se convierte, así en el arte de disfrazar la mentira. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Las personas que pasan

Haddington, Escocia. Foto Sebas Navarrete

Ella me enseñó esa verdad que a menudo nos obstinamos en ignorar: que a menudo son las personas que pasan, y no las que permanecen, las que juegan un papel decisivo en nuestras vidas.
¿Por qué? Precisamente porque la vida no las gastó, porque su memoria, para lo bueno o para lo malo, permanece a salvo del paso del tiempo, que todo lo ensucia. Extraído de “Medusa” de Ricardo Menéndez Salmón.

jueves, 18 de octubre de 2012

Esa "gran mentira"

Fort William, Escocia. Foto Sebas Navarrete.
La gran enfermedad del hombre es buscar un sentido y una finalidad a cuanto sucede. Por supuesto que no creo en las causas finales, sino sólo en las eficientes. Por supuesto que en mi corazón no hay lugar para los ídolos paganos, los papas de Roma o los espíritus del más allá. ¿Pero acaso todos nosotros no vivimos como si el Sol saliera de nuevo cada mañana? Estoy siendo confuso a la hora de expresarme, lo sé, pero no es sencillo lo que trato de decir. Nuestra vida, toda ella, desde que amanece hasta la hora del lobo, es una gran mentira, una sombra, un intenso simulacro. Fedor Dostoievski lo sabía. Albert Camus lo sabía. John Maxwell Coetzee, que ha escrito sobre el origen de los demonios una estupenda novela, El maestro de Petersburgo, lo sabe también. Para habitar esa mentira, para reconciliarnos con esa sombra y ese intenso simulacro, para conciliar todo lo que sabemos con todo lo que podemos soportar saber, es para lo que existen cosas como la literatura. Sabemos que el universo es einsteiniano, cierto, pero lo que rige nuestra vida es la creencia en un día a día tolemaico, en ese Sol del que hablaba antes y que cada mañana algo o alguien enciende milagrosamente. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

La marea

El Cantábrico, Costa de Asturias. Fotos Sebas Navarrete

En efecto, no es en la plenitud de la marea ni en la bajamar transparente donde la vida acaece, sino en ese instante anfibio, que pertenece tanto al aire como al agua, en el que la marea parece dudar entre seguir subiendo o comenzar a retroceder.
En esos instantes indefinidos, que no son de Dios ni del Diablo, sino del hombre abandonado a su suerte, es cuando las circunstancias decisivas, lo que queda, respira con mayor fuerza. Y lo hace con branquias y pulmones, en una doble atmósfera en la que los actores se convierten en víctimas o en verdugos con sólo equivocar el paso. Extraído de “Medusa” de Ricardo Menéndez Salmón.

martes, 16 de octubre de 2012

Los libros

Biblioteca Nacional, Madrid. Foto Sebas Navarrete

Porque el olor del libro es la quintaesencia de todos los olores, la geografía del héroe, el trópico de la quietud y los bosques nemorosos. Todo libro es pasaje. Cuando abro un volumen y aspiro sus páginas, ya no estoy allí. Mucha gente no puede entender que Tucídides huela a aurora de islas griegas, pero así es. (Nunca he estado en Grecia, pero mi convicción es irrefutable precisamente porque es irracional.) Se puede vivir sin leer, es cierto; pero también se puede vivir sin amar: el argumento hace aguas como una balsa capitaneada por ratas. Sólo quien ha estado enamorado sabe lo que el amor regala y quita; sólo quien ha leído sabe si la vida merece la pena ser vivida sin la conciencia de aquellos hombres y mujeres que nos han escrito mil veces antes de que naciéramos. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón. Editorial Seix Barral.

jueves, 11 de octubre de 2012

El lenguaje y los políticos


Pervertir la realidad a través del lenguaje, lograr que el lenguaje diga lo que la realidad niega, es una de las mayores conquistas del poder. La política se convierte, así, en el arte de disfrazar la mentira.
Nadie, desde que existen ágoras, ha mentido tanto como los políticos. Cuando entre los griegos un político mentía, se le imponía una vergonzante pena: el ostracismo. Hoy, en el peor de los casos, se le pone un escaño, se le regala una alcaldía o se le adjudica un ministerio. Es el código no escrito de nuestra meritocracia: miente y serás recompensado. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

La verdad de una vida

En Malasaña (Madrid) Foto Sebas Navarrete


Desentrañar la verdad de una vida es una batalla perdida desde el inicio. Aspirar a revelar el entramado causal que organiza una existencia es como intentar llenar un cubo sin fondo: el agua se derrama fuera. Todo “por qué” es inútil. La esterilidad en la respuestas no es la excepción, sino la norma. Extraído de “Medusa” de Ricardo Menéndez Salmón.

martes, 9 de octubre de 2012

El mar



Desde mi casa no se ve el mar, pero en los días de fuerte nordeste, cuando el viento más amado de mi ciudad azota la playa y las gaviotas chillan sin descanso, puedes oler el Atlántico dentro de las habitaciones. Es una sensación tan hermosa como oír la risa de un niño. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón.

lunes, 8 de octubre de 2012

La condición humana

El Caído de Rafael Canogar. Foto Sebas Navarrete


Los hombre, sin excepción, negro y blancos, felices y tristes, inteligentes y necios, somos así: enarbolamos banderas que otros odian, adoramos dioses que ofenden a nuestros vecinos, nos rodeamos de leyes que insultan a quienes nos rodean. La consecuencia es fácil de deducir: de vez en cuando, haga sol o nieve, en democracia o bajo la égida de algún fascista disfrazado de inspector de finanzas, estrellamos aviones contra rascacielos, bombardeamos países pobres de solemnidad y nos embarcamos en cruzadas tan atroces como injustas. Extraído de “El corrector” de Ricardo Menéndez Salmón.