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lunes, 15 de julio de 2024
Sin un pensamiento religioso, pertenecí de manera distinta a un todo más amplio. Tú crees en el destino, en las señales, en el dios de las cosas. A mí me ha bastado con una explicación más pequeña. Ser un engranaje dentro de la máquina del mundo. Erri De Luca. “Las reglas del Mikado”. Foto: Cabo Ortegal, municipio de Cariño, La Coruña, Galicia.
lunes, 8 de julio de 2024
miércoles, 3 de julio de 2024
La guerra: ocurre por uno y por otro motivo. Pero luego, cuando se nos echa encima y vemos a nuestro alrededor destrucción, campos de concentración, fosas comunes, deportaciones: ningún porqué se sostiene, está a la altura de justificar. La guerra aniquila, devora y, una vez en marcha, no necesita causa alguna. ¿Qué importa quién haya provocado el desprendimiento de una avalancha mientras tú estás rodando en ella? Erri De Luca. “Las reglas del Mikado”.
martes, 2 de julio de 2024
domingo, 30 de junio de 2024
miércoles, 26 de junio de 2024
lunes, 24 de junio de 2024
martes, 13 de diciembre de 2016
Lágrimas en el cine
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| En Madrid. Foto Sebastián Navarrete |
Lágrimas en el cine:
en la ficción,
naufraga el Titanic.
En casa, los ojos
están secos,
la pantalla es más
pequeña,
y en el Mediterráneo
se hunden las barcazas.
El fondo no es profundo,
unos sesenta metros,
no es necesario un
abismo para llegar hasta allí.
Lágrimas en el cine,
el pasado es
poético;
el presente, un mar
de ahogados negros
como el Nilo de los
hebreos recién nacidos
ahogados por el rey
y por la misma razón que tenemos nosotros:
el temor del
número.”
Erri de Luca.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
El día antes de la felicidad
Foto: Aula donde impartió clase Antonio Machado en Baeza (Jaén)
En el colegio estaban los pobres y los demás. Los de la pobreza como yo recibían a las once un trozo de pan con mermelada de membrillo, que nos traía el bedel. Junto a él entraba un olor a horno con el que se te hacía la boca agua. A los demás, nada, ellos tenían una merienda que se traían de casa. Otra diferencia era que los de la pobreza llevaban en primavera la cabeza rapada a causa de los piojos, los demás conservaban el pelo.
Se escribía con plumilla y con la tinta que estaba en cada pupitre dentro de un agujero. Escribir era como pintar, se mojaba la plumilla, se dejaban caer las gotas hasta que solo quedaba una y con ésta podía escribirse casi media palabra. Después se mojaba otra vez. Nosotros los de la pobreza secábamos la hoja con el aliento cálido. Bajo el soplido, el azul de la tinta temblaba cambiando de color. Los demás secaban con el papel secante. Era más hermoso nuestro gesto, que levantaba viento sobre la hoja extendida. Los demás, en cambio, aplastaban las palabras bajo la cartulina blanca. Extraído de “El día antes de la felicidad” autor Erri de Luca, editorial Siruela.
jueves, 16 de junio de 2011
El día antes de la felicidad
Descubrí el escondrijo porque el balón había ido a parar allí. Detrás de la hornacina de la estatua, en el patio del edificio, había una trampilla tapada por dos tablones de madera. Me di cuenta de que se movían cuando puse el pie encima. Me entró miedo, recuperé la pelota y me escabullí hacia fuera entre las piernas de la estatua.
Solo un niño esmirriado y contorsionista como yo podía deslizar la cabeza y el cuerpo entre las piernas escasamente separadas del rey guerrero, tras haber rodeado la espada plantada justo delante de los pies. La pelota había ido a parar allí detrás, tras un rebote con efecto entre la espada y la pierna.
La empujé hacia fuera, los demás reemprendieron el juego, mientras yo me retorcía para salir. Me entraron además las prisas que da el miedo. Volví a mi sitio en la portería. Me dejaban jugar con ellos porque recuperaba la pelota allá donde fuera a parar. Un destino habitual era el balcón del primer piso, una casa abandonada. Según las voces que corrían, allí vivía un fantasma. Los antiguos edificios contenían trampillas tapiadas, pasajes secretos, crímenes y amores. Los viejos edificios eran nidos de fantasmas.
Así comienza “El día antes de la felicidad” de Erri de Luca. Editorial Siruela - Nuevos tiempos
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