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sábado, 22 de enero de 2011

No ponga corsé al humor.



El cómico tiene licencia para ser muy corrosivo... en el mundo anglosajón - Sólo el público puede fijar el límite del buen gusto

La edición digital de El jueves daba ayer la bienvenida al humorista Ricky Gervais con el titular "Ha nacido una estrella" sobre una foto del británico fumándose un puro con llamas al fondo. Subtítulo: "Gervais vs. Hollywood, Globos de Oro 2011". Hasta ahora, todo el mundo daba por descontado que los británicos son maestros de la ironía ("burla fina y disimulada"). Desde la explosiva manera en que el comediante Ricky Gervais condujo la ceremonia de los premios cinematográficos, el domingo pasado, el planeta entero ya sabe que son también maestros del sarcasmo ("burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a personas o cosas"). Porque lo que hizo Gervais, con mejor o peor gusto -eso siempre es opinable- no está muy lejos de lo que los británicos llevan haciendo como quien dice desde siempre. Pero no en todos lados se pueden hacer chistes sobre todo o casi todo. Hollywood es el único límite a las bromas en Estados Unidos. El humor israelí es salvaje. Y en España nadie admite más límites que el sentido común y la autocensura pero infinidad de temas en los que se ceban los humoristas anglosajones no aparecen ni por asomo…

Recomiendo la lectura de este artículo (aquí os dejo el enlace) donde se trata el tema del humor y sus límites.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La ciencia.


En un poblado de indios hopi en el desierto de Arizona, situado cerca de un observatorio meteorológico, tras una larga sequía los indios comenzaron a presionar al nuevo brujo de la tribu para que hiciera la danza de la lluvia. El brujo, que no debía tenerlas todas consigo respecto a sus poderes, trató de retrasar la ceremonia todo lo que pudo para ver si llovía sin necesidad de la misma. Finalmente, la presión de la tribu terminó en amenazas muy serias. Acorralado, el brujo organizó la ceremonia, y después de que la tribu bailara hasta muy entrada la noche, les dijo a los indios que antes de dormir sacaran todas sus vasijas para recoger el agua. Casi al amanecer, el brujo, vestido de occidental, se escapó del poblado. Pero antes de huir definitivamente, se acercó hasta el observatorio meteorológico y allí vio a un hombre con una bata blanca, se acercó a él y le preguntó: "¿Usted me podría decir si hoy va a llover?". El hombre le contestó sin la menor duda: "Sí". El brujo, lleno de curiosidad y de esperanza, le preguntó al científico: "¿Y cómo lo sabe con tanta seguridad?", a lo que el científico contestó: "Porque los indios del poblado de ahí abajo han sacado las vasijas para recoger el agua de la lluvia".