Antiguamente, cuando los maridos prohibían a sus esposas trabajar fuera de casa, la mujer consideraba a los hombres la causa de su opresión. Hoy, las mujeres son libres de elegir entre un trabajo, el hogar o hacerlo todo. La fuente de opresión de la mujer ahora es su profunda necesidad de hacer feliz a todo el mundo y la culpa que siente cuando irremediablemente fracasa en su empeño. Paula F. Eagle, Confesiones de una madre. 1993.
