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miércoles, 8 de junio de 2011

Gracias

Foto: Feria del libro Madrid 2011

Todos los escritores veteranos como yo sabemos bien lo que cuesta llenar una sala para presentar un libro; ni los agentes de prensa más eficientes ni el patrocinio de grandes empresas pueden asegurar que un local se llene, porque cada día somos físicamente más vagos y hay menos espacio para la cultura en los medios de comunicación. Pero probablemente todos hemos asistido también a alguno de esos milagros que suceden cuando llegas a una pequeña localidad, a una plaza difícil sin tradición cultural o a una barriada deprimida, invitado por una modesta librería; y de repente el sitio se abarrota de público y la gente no cabe y se agolpa en la calle.

Cuanto, cuantísimo hay que trabajar cada día, cada mes, cada año, para lograr llenar ese local. Un trabajo tenaz, imaginativo y callado, una siembra lentísima, hasta conseguir tal confianza con los clientes que, como Hamelin, puedas arrastrarlos detrás de ti al compás de tu música, esto es, de tus consejos. En mitad de la Feria del Libro de Madrid, mientras firmo de caseta en caseta, no hago más que pensar en los libreros. En esas personas tan especiales que dedican su vida a algo que desde luego no va a hacerles millonarios, y que trabajan inacabables horas leyendo, cuidando, recomendando, enardeciendo la voluntad de sus parroquianos. El buen librero conoce a sus asiduos con finura de enamorado; ofrece las lecturas adecuadas, va creando generaciones de lectores, acompaña a los hijos de los clientes en su crecimiento literario. En muchas zonas la librería es el único centro de dinamización cultural, un papel que nadie les tiene en cuenta. Las librerías son nidos de sueños y los libreros son médicos del alma. Sin libreros predictores, solo leeríamos best sellers. Por todo esto, gracias. Muchas gracias. Rosa Montero. “Gracias” El País, 7 de junio de 2011.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Existen


Me ha impresionado leer en EL PAÍS del sábado que medios oficiales marroquíes se han inventado la muerte a tiros por la Guardia Civil de un adolescente musulmán en Melilla. La agencia nacional y las televisiones difundieron el bulo repetidamente, sin duda intentando camuflar con ello la verdad de su auténtico crimen, a saber, ese chico saharaui de 14 años al que la policía marroquí disparó y mató la semana pasada en el campamento de protesta de El Aaiún.

Desespera ver hasta qué punto los poderes opacos y arbitrarios pueden manipular la realidad. ¿Recuerdan el famoso dicho de Lincoln: "Es posible engañar a alguien todo el tiempo o a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo"? Muy consolador, pero no sé si es cierto. La historia ha demostrado que si el sistema es lo suficientemente tiránico, se puede engañar a todos muchísimo tiempo: la dictadura soviética, por ejemplo, mantuvo en la inopia a millones de individuos durante generaciones.

De hecho, incluso las democracias se las apañan maravillosamente para retorcer la memoria oficial, como prueba un reciente libro del historiador británico Giles MacDonogh que cuenta la verdad enterrada de los perdedores de la II Guerra Mundial: más de tres millones de alemanes muertos después de la contienda (muchos torturados, asesinados), 200.000 niños nacidos en 1946 de madres violadas... ¡Qué pesado es el manto de silencio que cubre a las víctimas molestas!

Y cuando los pueblos están manipulados por dirigentes abusivos -como es el caso de Marruecos-, aún es más fácil hacerles creer cualquier cosa. Como, por ejemplo, que los 20.000 saharauis que protestan en el campamento de El Aaiún no existen. Pero sí que existen. Y hay que servirles de amplificador, para que borrar su presencia sea más difícil. Rosa Montero. Existen. El País, 2 noviembre 2010.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Dudas


Pues lo siento mucho, pero yo no tengo nada clara la huelga de mañana. De hecho, estoy tan confundida que no sé si me alegrará que triunfe o que fracase. Y, para peor, tengo la sospecha de que al Gobierno y a los sindicatos les pasa lo mismo. Unos quieren que fracase pero, ¡ay!, no del todo. Los otros quieren que triunfe pero no demasiado (ya lo decía ayer José María Ridao en este periódico en un gran artículo). Puede que sea una bruta, pero el problema es que no me los creo. Ni a los unos ni a los otros.

Lo único verdadero, de una autenticidad tan sólida y pesada como el plomo, es la desastrosa situación económica, social y laboral de este país. Los comercios arruinados, las pequeñas tiendas cerradas brotando por las calles como setas. La creciente muchedumbre de parados, con todo lo que eso implica: hipotecas impagadas, casas perdidas, parejas que no pueden separarse aunque quieran hacerlo, familias que tienen que volver a trasladarse con sus padres o padres dependientes que hay que traerse a casa. Y toda esa sensación de inadecuación, de fracaso personal, de trampa sin salida e incluso de pánico que proporciona el desempleo prolongado. Por no hablar del vapuleo moral de los que sí trabajan, que, angustiados por la crisis, soportan sueldos miserables, condiciones feroces y recortes de todo tipo.

Porque es cierto que esta catástrofe económica la está pagando la gente de a pie. Y qué buena es la gente de a pie de este país: se está apretando el cinturón estoicamente. O quizá aterradamente, es decir, movidos por el pavor. El miedo nos nubla las entendederas. También a los sindicatos, también al Gobierno. ¿Sirve la reforma laboral para salir de la crisis? Ni el Gobierno se lo cree. Hacer huelga mañana, ¿será positivo o negativo? Ni los sindicatos lo saben. Sensación de barco a la deriva. Dudas. Rosa Montero. El País 28/09/2010.

lunes, 26 de abril de 2010

Justicia.

Foto: Bosque de Oma de Ibarrola.

Con esta innata propensión a la tolerancia y la mesura que nos caracteriza a los españoles, he aquí que estamos sumergidos una vez más en una batalla campal, ahora por Garzón. Nos encanta polarizarnos, dividirnos en hinchadas enemigas, helarnos el corazón unos a otros y escupirnos en los ojos, a ser posible.

Si fuéramos más normales, Garzón no tendría que ser tan puro como Juana de Arco o tan malo como Landrú. Por ejemplo, parece evidente que la Ley de Amnistía no ampara delitos de lesa humanidad. ¿Por qué no se van a poder perseguir los crímenes del franquismo? Hemos aplaudido actuaciones semejantes en otros países. Pero para mí también es evidente que un juez no debe mandar resbaladizas cartas al presidente de un banco: la prensa sacó fotos de esas cartas y, si no está falsificada, una dice adjuntar "la propuesta y el presupuesto" de un seminario. Y, aunque estoy segura de que él no se ha lucrado, creo que eso simplemente no se hace y que los favores, por pequeños que sean, crean lazos. Garzón, en fin, ha tenido actuaciones magníficas, y otras imprudentes y bastante torpes: recordemos las fotos de caza con el ministro Bermejo. Las cosas, como siempre, no son blancas y negras. Pero lo peor de todo este gorigori es la enorme sensación de arbitrariedad y sectarismo judicial que produce. Esta lluvia de causas contra Garzón, ¿tiene motivos políticos? Sin duda. Y la numantina defensa en torno a él, ¿es partidista? Pues también. Hay magistrados estupendos, pero la justicia española está bajo mínimos. Las asociaciones judiciales alardean de acaparar cargos para sus compañeros de ideología, el Constitucional está catatónico, los partidos crían a sus pechos lustrosos rebaños de dóciles jueces. El 65% de los españoles creen que la Justicia está politizada. Y cuando la justicia no parece justa, nada funciona. Rosa Montero. Justicia. El País, 20 de amarzo 2010

jueves, 8 de abril de 2010

Los corruptos.


¿De qué temple están hechos los corruptos? Mientras al común de los mortales nos agobia y llena de ansiedad hacer bien la declaración de la renta, ellos llevan con toda tranquilidad una vida de ilegalidad despampanante.
Correa, el del cogotillo de rizos jerezanos, no ha declarado ningún ingreso al fisco desde 1999. De hecho, en principio sólo se le pudo embargar una moto, lo único que tenía a su nombre (luego le encontraron 18 millones de euros en Suiza). A Fabra sus chóferes le ingresaban dinero en efectivo que, aseguran, él mismo les daba. Con eso y otras menudencias, ingresó en seis años cinco millones de euros sin justificar.
Pero el máximo representante de la desfachatez es el ex ministro y ex presidente Matas. En tres años, de 2006 a 2008, sólo sacó de sus cuentas bancarias 450 euros en efectivo, aunque adquirió joyas y carísimos muebles en metálico. Más aún: en esos tres años tampoco pagó, ni con tarjeta de crédito, un solo restaurante, una compra en el súper, un billete de avión. ¿En qué alucinación de omnipotencia hay que vivir para creer que no te van a pillar? ¿Cómo pudo pensar que iba a salir indemne de esa marrullería?
Cuando la corrupción del PSOE, las filesas, los fondos reservados, los Roldanes, creí que aquello había sucedido porque nuestra democracia era inexperta; que la sociedad había aprendido, y que no permitiríamos que se repitiera.
Pero aquí estamos otra vez con los malos maleándolo todo, con nuevos malvados y chanchullos eternos, y ya no entiendo nada. ¿Es que no podemos defendernos? ¿No hay manera de impedir estos paroxismos de impunidad?
Y, puestos a preguntar, ¿por qué sacó Matas los 450 euros en efectivo? Pura curiosidad dentro de todo este delirio. Rosa Montero. ¿Por qué? El país 6 de abril 2010.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Ellas y ellos


Las mujeres y su difícil relación con los hombres. O los hombres y su dificilísima relación con las mujeres. Veo las noticias de la Cumbre de Valencia, y me parece mentira lo mucho que están cambiado las cosas, por un lado, y por otro lo poquísimo que cambian. ¿Saben que el principal medio de transporte de mercancías en el interior de África son las mujeres? Todas esas hembras acarreando monumentales pesos en la cabeza como bestias de carga: eso sigue igual. Y, al mismo tiempo, ¡qué tenacidad y qué potencia tienen esas mujeres cimbreantes!
Si en el mundo ha mejorado la situación femenina es porque los hombres también han cambiado, como es obvio. Y, sin embargo, tal vez por la velocidad de la evolución, sigue habiendo resquemores, recelos y furor. Mientras se celebraba la cumbre, hubo otras dos víctimas asesinadas por sus parejas en España.
A mi mesa llega una marea constante de cartas airadas. Cartas de mujeres denunciando un recrudecimiento del sexismo y campañas machistas para hacer creer que lo de la violencia contra la mujer es un invento. Tienen razón. Cartas de hombres que se sienten maltratados por sus ex parejas y por los jueces; que se han quedado sin sus hijos; que dicen haber sido denunciados falsamente. Y creo que también tienen razón. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué sobre los restos de un machismo milenario se está construyendo una rabia nueva? ¿No hay manera de llegar a entendernos? ¿Tenemos que seguir siendo mundos opuestos?
La primatóloga Melissa Hines dio juguetes humanos a unos jóvenes monitos: muñecas, coches y libros ilustrados. Ellas cogieron las muñecas para jugar, ellos los coches y los dos los libros indistintamente. No sé si se puede extraer alguna enseñanza de esto, pero, si tienes hijos, ¡regálales libros!. Rosa Montero. El País 30 de marzo de 2010. Ellas y ellos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Una indecencia imperdonable.

Autor foto: Sebas Navarrete.

Hace un mes hablé en este artículo del infierno de las cárceles cubanas, del maltrato sistemático y de la aterradora indefensión de los presos de conciencia. Por entonces Orlando Zapata ya estaba en plena travesía hacia su muerte, pero yo no lo sabía. No lo sabía casi nadie. La huelga de Aminetu la conocimos desde el primer día, porque España es una democracia y las noticias circulan. Pero las dictaduras feroces, y la cubana lo es, se caracterizan por silenciar los gritos de las víctimas. Y hacen algo aún peor que silenciarlas: las difaman. En los foros de Internet leo comentarios de la gentuza castrista diciendo que Orlando era un delincuente común "de lo peor". ¿Se puede concebir una abyección más grande? Además de torturar, denigran al torturado. Es como si alguien violara a una chica, le sacara los ojos y la decapitara, y luego nosotros dijéramos: algo habrá hecho para merecerlo, la muy puta. Con las agresiones contra las mujeres ya lo vemos claro, ¿no? Pero, asombrosamente, ese sucio prejuicio sigue funcionando con los cubanos. Hablo de la absoluta inhumanidad del pensamiento dogmático, de la pereza intelectual y moral que impide que una buena parte de la izquierda asuma su responsabilidad ante el horror del castrismo. Hablo de Zapatero no diciendo ni palabra el primer día, y luego, tarde y mal, limitándose a lamentar la muerte y no a condenarla. Hablo del PSOE insistiendo en reforzar las relaciones con Cuba, una política que ya ven adónde conduce. Gracias a la presión popular salvamos la vida de Aminetu. Pero, ¿dónde están ahora los actores, los famosos, los de Izquierda Unida, todos esos que apoyaron a la saharaui? Orlando tuvo que pagar con su vida la visibilidad mediática. Ahora hay otras seis personas en huelga de hambre en Cuba reclamando derechos básicos: hay que ayudarlas. Ya se han acabado las excusas: justificar o disculpar hoy el castrismo es como justificar o disculpar el fascismo. Una indecencia imperdonable. Rosa Montero. Imperdonable. El País 2 de febrero 2010.

miércoles, 24 de febrero de 2010

No entiendo.

Foto: Escultura de José G. Onieva. Aequilibrium.

Han pasado 29 años, pero yo a veces sigo sintiéndome como los perplejos técnicos suecos ante ciertos excesos de la vida española. Por ejemplo: leo que piden año y medio de cárcel para el dueño de Custo por poner en sus camisetas al pajarito Piolín, que es de la Warner. De paso diré que me extraña que los partidarios de abolir la propiedad intelectual no se hayan lanzado a protestar al grito de ¡Piolín también es nuestro! o ¡Mickey Mouse gratis en todas las pecheras! O sea, que bajarse películas les parece de perlas, pero todos tienen divinamente claro que no pueden utilizar la imagen del Pato Donald, pongo por caso, porque sus propietarios (que esos sí que son ricos) se cabrean. En fin, dicen que Custo fue advertido y no rectificó, y si es así me parece bien que lo multen. Pero lo que no consigo entender es que pidan año y medio de cárcel por copiar un pajarito, mientras que en este país se empala y tortura salvajemente a un burro, se sierran patas de perros y se ahorcan galgos, y todo esto no sólo no se castiga con cárcel, sino que a menudo ni se multa. Ayer hubo en Madrid una concentración ante la sede del PSOE para reclamar que cumplan su promesa electoral: necesitamos urgentemente una Ley Nacional de Protección Animal. Pero se ve que en España sólo protegemos a los animales dibujados. Ya digo que no entiendo. No entiendo, Rosa Montero. El País 22 de febrero 2010.

lunes, 15 de febrero de 2010

Hablando de toros.

Me repito, lo sé. Pero, ¿cómo no hacerlo, si los abusos también se repiten? Últimamente un buen puñado de intelectuales, entre ellos gente a la que admiro, han firmado manifiestos en pro de los toros. Y hace un par de días, El Mundo entrevistó al "eminente filósofo francés Francis Wolff" diciendo lo mismo.
No he leído a Wolff y no sé si es de verdad eminente; pero podría ser la persona más inteligente del mundo y aún así sostener una sandez, porque la costumbre cultural ciega nuestros ojos. Por ejemplo, el grandísimo Kant decía que "el estudio laborioso y las arduas reflexiones destrozan los méritos propios de una mujer", bonita necedad dictada por el machismo de su época. Volviendo a lo taurino, Ortega y Gasset se opuso a la ley de 1928 que implantó el peto para los caballos de los picadores. Antes, los toros evisceraban a media docena de caballos todos los días. Los pobres jacos caminaban pisándose las tripas, escribió Valle-Inclán; se las metían a puñados, les cosían en vivo y los volvían a sacar. Pues bien, Ortega declaró, indignado, que sin eso se acababa la fiesta. Y era un sabio en su tiempo.
Hoy, en cambio, la plaza entera vomitaría si viera algo así, porque por fortuna hemos superado el feroz nivel de violencia de 1928 (que culminaría poco después en la Guerra Civil). Soy hija de torero y sé que las cosas no son simples; como muchos matadores, mi padre adoraba a los animales, y yo fui una buena aficionada hasta que crecí por encima de mi ceguera cultural y pude ser consciente de la carnicería.
Porque eso es crecer: esa sensibilidad va unida al desarrollo de la civilidad. Yo no pido que los toros se prohíban. Sólo te digo: párate y mira. Es lo que la gente está haciendo, por otra parte. En 1978, en España había un 45% de aficionados. En 2008, sólo un 28%; y entre los jóvenes, sólo un 19%. Esto se está acabando. Por eso salen firmando manifiestos. Rosa Montero. 02/02/2010 El País.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Olvidadas.


El miércoles pasado, los talibanes pusieron una bomba en una escuela de niñas en el noroeste de Pakistán (y de paso se cargaron a tres soldados estadounidenses). Ya se sabe que los talibanes prohíben educar a las mujeres; este verano hubo 102 ataques a escuelas en Afganistán y 196 niñas fueron envenenadas. La bomba del miércoles mató instantáneamente a tres alumnas e hirió a un centenar. Es probable que después fallecieran unas cuantas más, pero eso ya no lo recogieron los periódicos.
Hoy día importan muy poco estas víctimas. Tuvieron su momento cuando la guerra contra Afganistán, porque daban argumentos éticos a la incursión militar. Así supimos de ese infierno; de la prohibición a salir solas de casa y a estudiar, del burka y la absoluta carencia de derechos. Occidente se horrorizó, pero luego, con esa volatilidad que caracteriza a la memoria humana, nos las hemos apañado para olvidarlo.
Y somos tan buenos en esto de la amnesia que ahora la comunidad internacional ha sacado un plan para reintegrar a los talibanes en Afganistán. Basta con que renuncien a Al Qaeda, y entonces les pagaremos 350 millones de euros para que sigan torturando a sus mujeres tan campantes. Es el cinismo de la alta política; y es el incomprensible desamparo de las mujeres en el planeta. Porque, además de los talibanes, hay otros horrores en otros lugares: lapidaciones, ablaciones, adolescentes enterradas vivas por sus padres. Como decía Gabriela Cañas en un magnífico artículo, el mundo es capaz de luchar contra la discriminación racial y, por ejemplo, en su momento se prohibió la participación en los Juegos Olímpicos de los atletas surafricanos del apartheid. Pero 26 países siguen en los JJ OO a pesar de vetar a las mujeres en sus delegaciones, porque la discriminación sexual todavía es una causa menor. Mujeres de la Tierra, olvidadas víctimas. Rosa Montero, Olvidadas, El País 09/02/2010.

lunes, 8 de febrero de 2010

Me pregunto si he aprendido algo


… A veces me entra cierto desaliento, la desvaída sospecha de que a lo peor lo que sucede es que nunca aprendemos nada, o casi nada. Que tal vez esa mitificación de la experiencia y de la sabiduría que la vida te proporciona (idea en la que creo y que siempre sostengo con notable entusiasmo) no sea sino una manera de endulzar la amargura de envejecer. Una mentira piadosa que nos decimos a nosotros mismos, De hecho, demasiadas veces nos sorprendemos repitiendo los mismos errores una y otra vez a lo largo de nuestra existencia… adquirimos conocimientos específicos y destrezas técnicas, estudiamos carreras universitarias, conseguimos hacernos expertos en la construcción de puentes o en las operaciones a corazón abierto. Pero estoy hablando del aprendizaje esencial, de la madurez emocional. Hablo de la sabiduría de vivir… Me pregunto si he aprendido algo. Rosa Montero. El País Semanal 7 febrero 2010.

miércoles, 20 de enero de 2010

La iglesia.

Foto: Iglesia en Oporto.

Han pasado 250 años de aquello, pero la Iglesia sigue diciendo cosas igual de insensatas e insensibles. Las crudas palabras del obispo Munilla (que la pobreza espiritual de España es un mal mayor que la tragedia de Haití) también han provocado un sonoro escándalo. Para peor, en vez de pedir excusas, el prelado se justificó diciendo que hablaba a "nivel teológico", con lo cual solidificó su error de expresión y lo convirtió en lo que sin duda es: pura y berroqueña ideología. Ah, sí, seguro que hablaba teológicamente. Sólo hundido a ciegas en el dogma puede uno tener una percepción tan deformada de la realidad y creer que la tibieza católica de los españoles es peor que el atroz sufrimiento de los haitianos y que el pavoroso colapso de un país entero: un abismo en la Tierra. Es la teología como sinónimo del fanatismo. Si Munilla quería hacer una reflexión moral, podría haber hablado de que el horror de ahora es una consecuencia del horror de antes. Haití, ya se sabe, es uno de los países más míseros, corruptos y desesperados del planeta; la esperanza de vida no llega a los 52 años y sólo uno de cada 50 ciudadanos recibe salario. Eso sí que es pobreza espiritual; quiero decir que algo funciona muy mal en un mundo que permite la existencia de estos infiernos. Pero, ya ven, a Munilla y Cía. sólo parece interesarles lo teológico. Así va la Iglesia: matando ella sola a Dios con sus torpezas. Rosa Montero. El País 19 de enero de 2010.

martes, 15 de septiembre de 2009

Pesadilla.

Lo que voy a contar es tan kafkiano y agobiante que no cabe en este artículo. Ni siquiera cabe en una vida o mejor dicho en dos, en la vida de una amiga llamada Pilar y en la de su madre, Maruja, una anciana de 86 años que hoy padece un grave deterioro cognitivo. En enero de 2005, todavía lúcida, Maruja solicitó a la Dirección General del Mayor una plaza en una residencia. Y pasó el tiempo. La salud de la mujer se fue desplomando y, en mayo, Pilar volvió a presentar todos los documentos y logró los 100 puntos necesarios para tener derecho a plaza (gestionar una vejez digna es tan difícil como clasificarse para los Juegos Olímpicos). Lo peor es que Maruja vive sola: carecen de familia y Pilar, que está enferma, no puede atenderla. Este verano la situación alcanzó un punto crítico: la madre ya no se lava, no come, apenas logra hablar. Desesperada, Pilar reclamó la plaza en la Dirección del Mayor, y entonces, sólo entonces (antes de protestar nadie le dijo nada), le contaron que ahora esto lo lleva Dependencias, que hay que empezar el papeleo de nuevo y que convalidar el expediente tarda unos ocho meses.

¿Les parece demencial? Pues hay más. Para la asistencia domiciliaria también hay que reunir nuevos papeles, aunque ya se hayan presentado para la teleasistencia y la residencia. Nadie cruza datos: la doctora de cabecera, los servicios sociales municipales, la Dirección del Mayor, la Dirección General de Coordinación de Dependencia... Nombres rimbombantes para servicios inútiles. Sucedió en Madrid, en donde quizá haya un par de miles de ancianos en el mismo caso, perdidos en el limbo del traspaso. La Comunidad ha conseguido convertir la Ley de Dependencia en un obstáculo y quizá también logre que esos viejos sobrantes tan latosos mueran pronto, a la chita callando y en sus casas. El País 15/09/09. Rosa Montero.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Una vida.


Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.
Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.
Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.
Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.
La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.
Y también el desamor: un agujero.
Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.
Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.
La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.
Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.
La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.
Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.
Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.
Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.
Un cabrilleo de agua. El último chispazo.
Esta poca cosa, o esta enormidad es una vida.
Rosa montero. El País 5 de mayo de 2009.

jueves, 23 de abril de 2009

Vivir.

De niño uno cree que la vida es una acumulación de cosas, que con los años vas conquistando y ganando y coleccionando y atesorando, cuando en realidad vivir es irte despojando inexorablemente. Desde entonces, desde mis doce años, lo he ido perdiendo todo. La vista, el oído, la agilidad, la memoria. También perdí la guerra; y a Margarita, mi querida compañera de la madurez. - Rosa Montero - La hija del Caníbal.

martes, 3 de febrero de 2009

Cuba.

No me he repuesto todavía del pasmo de ver al nuevo coordinador general de IU, Cayo Lara, al frente de una manifestación en apoyo al régimen cubano. Escribir es una manera de pensar, y la indignación es una mala consejera a la hora de escribir porque dificulta el raciocinio. Intentaré (será difícil) no indignarme, pero lo que no puedo evitar es una inmensa tristeza. La pena de saber que, una vez más, las victimas del castrismo están siendo doblemente apaleadas, por un régimen que les priva de todos sus derechos y por unos manifestantes que, siguiendo la vieja práctica totalitaria, se dedican a insultarlas y difamarlas. El desaliento de comprobar hasta qué punto el dogmatismo no sólo ciega a las personas, sino que las envilece, haciéndoles apoyar a los verdugos.
Cuba es una dictadura simple y pura. Sostener otra cosa es no querer informarse. Los datos fiables de la brutalidad del castrismo están al alcance de cualquiera: basta con consultar, por ejemplo, los informes de Amnistía Internacional o de Reporteros Sin Fronteras. Es un país sin libertades en el que una mera crítica al Gobierno puede llevarte a la cárcel. Recordemos que en la primavera negra de 2003 se condenó a 75 disidentes con penas de hasta 28 años de prisión. Decenas de ellos siguen dentro en condiciones terribles. Todo esto es tan obvio y conocido que aburre repetirlo. De hecho, creí que el peso insoslayable de la verdad había terminado por calar en los prejuicios de la gente, y que hoy los partidarios del castrismo ya sólo podían sor o bien parte interesada (funcionarios del régimen), o bien algún nostálgico residual de mollera blindada. Y de repente aparece el líder de IU, una fuerza parlamentaria con casi un millón de votantes, manifestándose a favor del castrismo. Es decir, manifestándose a favor de una dictadura. ¿No es impresionante? El País, 3 febrero 2009. Rosa Montero.