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jueves, 24 de junio de 2010

¿Ha muerto la fotografía?



No podemos comenzar a hablar sobre muerte y fotografía sin hacer una alusión a las famosas palabras de Susan Sontag que se encuentran citadas en todos los textos de referencia que tratan este tema y que tienen que ver con el propio acto de fotografiar. Sontang afirma que “todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar en la mortalidad, vulnerabilidad y mutabilidad de una persona (o cosa). Y es que, fotografiar algo significa capturar un instante que muere con la fotografía, porque ya no volverá a estar ahí. Por lo tanto, el acto de fotografiar se puede leer desde dos posiciones, desde el objeto o sujeto fotografiado y desde el sujeto que fotografía. El objeto o sujeto fotografiado es capturado durante un solo momento e (in)mortalizado en una instantánea. La fotografía demuestra que este momento es único e irrepetible, y por lo tanto nace y muere con el propio acto de fotografiar. Sin embargo, el hecho de que esté plasmado en papel es una forma de mantenerlo vivo para siempre ya que al hacerlo eterno nunca puede morir, ayudando así a que la memoria propia y colectiva no se olvide de él. ¿Ha muerto la fotografía? Reflexiones en torno a la fotografía y la posfotografía. Marta Martín. Universidad Jaime I.

viernes, 11 de junio de 2010

Reflexiones en torno a la fotografía.


La fotografía, pese a ser el pilar fundamental sobre el que se construye la imagen moderna y, por tanto, la realidad social sobre la que basamos nuestra existencia actual, es una materia que se ha descuidado desde las instituciones de enseñanza. A veces, da la impresión de que se trata como si fuese un arte menor. La pintura, la escultura, la arquitectura, y hasta el cine son materias mucho más estudiadas y de las que los estudiantes adquieren un conocimiento mucho más profundo. Sin embargo, ¿cuántas películas rueda una persona habitualmente? ¿Cuántos cuadros pinta, cuántos bloques de mármol esculpe y cuantos edificios proyecta? Y paradojicamente, podemos hacernos la misma pregunta con una respuesta muy distinta para la fotografía: ¿Cuántas fotografías hace uno habitualmente?

Puede que esté ahí el problema de la fotografía. Es posible que cuando un arte es popular, accesible, barato y técnicamente se puede simplificar abriendo las puertas a muchos, deja tener ese “aura” que hace del arte lo es. Para poner las cosas incluso más difíciles, la fotografía se encuentra entre dos mundos: el artístico y el documental, y además en esferas que van desde lo público a lo privado. Pero estos problemas inherentes al medio que lo definen deberían poder aprovecharse y convertirse en una ventaja para despertar el interés en su historia, en sus corrientes y en sus autores más representativos. Extraido de: ¿Ha muerto la fotografía? Reflexiones en torno a la fotografía y la posfotografía. Marta Martín. Universidad Jaime I.