…el mar…
…la playa de arena blanca….
El mar con chispas de sol hasta el horizonte.
Luego la playa blanca, adonde llegan, deshechas en espuma, las olas del mar. Y luego, en el cielo, un sol de tanta lumbre blanca, que se desborda de su círculo.
Tengo sed.
Dejo de escribir para ir a tomar un vaso de agua.
Y luego, de pronto, un día, una niña sentada sobre una tela roja en la arena blanca, las rodillas contra el pecho, con calcetas y huaraches, una niña desgarbada y flaca meciéndome hacia atrás y hacia adelante, y murmurando:
Yo.
Una y otra vez:
Yo
Yo
Una niña flaca en una ancha camiseta blanca que el viento infla, las piernas flexionadas, las rodillas contra el pecho. Una niña que murmura contra el viento y el mar:
Yo
Yo
Entonces una ola se alza muy alta y se desploma y con el estruendo la niña ya no sabe de sí, desaparece para sí, no está, ¿dónde ha quedado ese Yo?: esa estructura frágil formada de palabras se ha esfumado y en su espacio queda un No Yo enorme: el mar.
Voy por otro vaso de agua.
Así comienza “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman. Editorial Destino. Primera edición septiembre 2010.
