jueves, 12 de mayo de 2011

Yo


…el mar…

…la playa de arena blanca….


El mar con chispas de sol hasta el horizonte.
Luego la playa blanca, adonde llegan, deshechas en espuma, las olas del mar. Y luego, en el cielo, un sol de tanta lumbre blanca, que se desborda de su círculo.
Tengo sed.
Dejo de escribir para ir a tomar un vaso de agua.

Y luego, de pronto, un día, una niña sentada sobre una tela roja en la arena blanca, las rodillas contra el pecho, con calcetas y huaraches, una niña desgarbada y flaca meciéndome hacia atrás y hacia adelante, y murmurando:
Yo.
Una y otra vez:
Yo
Yo
Una niña flaca en una ancha camiseta blanca que el viento infla, las piernas flexionadas, las rodillas contra el pecho. Una niña que murmura contra el viento y el mar:
Yo
Yo
Entonces una ola se alza muy alta y se desploma y con el estruendo la niña ya no sabe de sí, desaparece para sí, no está, ¿dónde ha quedado ese Yo?: esa estructura frágil formada de palabras se ha esfumado y en su espacio queda un No Yo enorme: el mar.
Voy por otro vaso de agua.

Así comienza “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman. Editorial Destino. Primera edición septiembre 2010.