martes, 17 de mayo de 2011

Carecer de naturaleza



Carecer de naturaleza se convierte en el mayor orgullo y en la más profunda desventura. La esencia se transforma en una tarea, en vez de ser el origen de todo. Viviremos en precario, navegaremos erráticamente, mientras no consigamos fijarnos como especio. Esto se hace más urgente en un instante en que las nuevas biotecnologías amplían desmesuradamente nuestras posibilidades de actuar sobre nosotros mismos. No podemos saber lo que debemos hacer si no sabemos lo que tenemos que construir. “Sentido” significa, entre otras cosas, “dirección”, y al preguntar por el sentido de la vida preguntamos también por la meta a que nos dirigimos.

Somos una especie en busca de su esencia, y mientras no la fijemos nuestra existencia será un cotidiano “¡Sálvese quien pueda!”. José Antonio Marina. Editorial Anagrama, colección Argumentos.