Me
gustaría ser de un país que hubiera superado su etapa adolescente. Me gustaría
ser de un país que no anduviera todavía a estas alturas buscando su definición.
Me gustaría ser de un país del que el pueblo no exhibiera su orgullo pero
tampoco su vergüenza. Me gustaría ser de un país en el que las noticias no
estuvieran colonizadas siempre por los mismos. Me gustaría ser de un país en el
que se hablara tanto del sur pobre como del norte rico. Me gustaría ser de un
país en el que el paro fuera el
primer asunto en cuestión, y la precariedad laboral y los sueldos de mierda y
la falta de conciliación familiar y el descenso de la natalidad y la educación.
Me gustaría ser de un país en el que los jóvenes pudieran marcharse de casa
cuando toca. Me gustaría ser de un país que pronunciara con naturalidad su
nombre, España, como otros dicen Francia o Italia, y dejara el término Estado
para asuntos administrativos. Me gustaría ser de un país que celebrara su
diversidad más que alentar lo irreconciliable. Me gustaría ser de un país en el
que los políticos hablaran con franqueza y no de esa manera jesuítica en la que
las palabras se miden para no llamar a las cosas por su nombre. Me gustaría ser
de un país en el que las personas pudieran construirse una opinión y expresarla
sin miedo a ser arrinconadas. Me gustaría ser de un país menos engolfado en
cuestiones abstractas. Pero andamos como Bill Murray, atrapados en el tiempo.
Imposible avanzar en nuestro calendario. La diferencia es que aquello era una
comedia. Y esto es una farsa. Que agota. Elvira Lindo. El
País, 4 de noviembre 2015.
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jueves, 5 de noviembre de 2015
jueves, 5 de enero de 2012
Justos por .....
Unos días antes de que los directivos de las cajas torcieran el gesto ante la idea de que se publicaran sus sueldos, la Revista de Libros, financiada por la Fundación de Caja Madrid, anunciaba su cierre. La Revista de Libros era una publicación austera y prestigiosa: las firmas invitadas cobraban honorarios simbólicos. No sé de cuánto dinero deberían prescindir el presidente y el consejero delegado de Bankia para sostener de manera filantrópica dicha revista, pero, dadas las cantidades anuales que reciben, estoy convencida de que el aporte no les descabalgaría el presupuesto.
Una pequeña revista no parece cosa importante ante la precaria situación que se está viviendo en muchos hogares, tampoco ante los recortes de los sueldos de los funcionarios, ni ante, por ejemplo, esa cruel medida del Gobierno de Aguirre de luchar contra el absentismo laboral penalizando a todos los trabajadores que precisen una baja por enfermedad. Una revista casi no es nada. Tampoco parece serlo una radiotelevisión pública a la que se pone contra las cuerdas y a la que se obliga, con un brutal recorte, a medio cerrar.
La cultura, en casos de crisis extrema, parece no ser necesaria. Es en tiempos como este cuando de manera interesada se potencia el resentimiento social contra los que se supone que son unos privilegiados: los trabajadores de la cultura y de la información, que viene a ser lo mismo. Cierto es que en las décadas pasadas se cultivó una cultura de escaparate, basada en lo ostentoso e insostenible económicamente. Pero de la misma forma que es inaceptable que el pobre haya de pagar por el pecado de los financieros, también lo es que en la cultura paguen justos por pecadores. No olvidemos que los responsables de esa cultura del derroche eran políticos. En todas las ciudades dejaron pruebas de sus aires de grandeza.
Elvira Lindo. El País 4 de enero de 2012.
sábado, 17 de diciembre de 2011
La limosnilla
Fotos: Arcos de la Frontera (Cádiz)
Cayetano de Alba le dijo a Jordi Évole que no había visto Los santos inocentes. Lo dijo de una manera que parecía que la había visto, pero no quería hablar de un argumento que le incomodaba. Hablaban de la película. No parece que Cayetano hubiera leído la historia que Delibes concibió sobre señoritos y humillados. Hay literatos que desprecian el realismo, pero qué sería de nosotros si el hombre observador y discreto que fue don Miguel no nos hubiera contado que la esclavitud en el campo castellano llegó hasta los setenta.
También el tierno Évole trató de averiguar si cabe la posibilidad de que un aristócrata con tan apabullante número de hectáreas se plantee en alguna noche de insomnio de qué manera sus antepasados se hicieron con ellas y si es lógico heredar semejante patrimonio sin hacer ni el huevo. Para el jinete, que resultó ser más cómico de lo que él mismo se proponía, aquella era una pregunta retorcida. Él se presentó como un hombre sencillo: "¿Qué somos nosotros -le dijo al periodista- sino dos gotas en la catarata del universo?". Hay frases que una presiente que no olvidará jamás.
Hablaban del PER, a raíz de las clasistas declaraciones de Duran i Lleida. Sí, aquellas en las que afirmaba que los campesinos catalanes habían de tirar el fruto mientras los del sur se pasaban el día acodados a la barra de un bar. Cuando Évole preguntaba a los jornaleros sobre el asunto se percibía en sus contestaciones y en la manera de expresarse que el campo andaluz aún no se ha librado de su esencia de pobreza y postergación. Un representante del sindicato de obreros del campo proponía (¡Dios mío!) la colectivización y el noble Cayetano concluía (¡Dios mío!) que los campesinos andaluces no tienen empuje.
Pobre Andalucía, víctima de una limosnilla que nada arregla. De sus señoritos. Y de la escasa inteligencia de sus élites.
“La limosnilla” Elvira Lindo. El País 14/12/2011.
jueves, 26 de mayo de 2011
Indignados
¡Como que no iban a faltar los que en tono burlesco se refieren ahora a la protesta en las plazas de España! El Partido Popular hizo su lectura del asunto: son jóvenes que van a castigar al Partido Socialista. Es una manera torcida de interpretarlo; dentro de esa multitud de indignados estaba gente como yo, que no estuvo físicamente en una plaza, pero comparte en esencia esa indignación. En mi caso, y en el de algunos otros, sin aspirar a la revolución y conformándonos con algo más modesto: una democracia insulsa en la que no se permita el aprovechamiento del poder público, en la que no se ahogue a la sociedad civil a fuerza de convertir un país en el huerto de uno u otro partido; una democracia en la que se respire decencia. Decencia, esa es la palabra que resumía el sentir popular, y justicia, para que la crisis no recaiga sobre los hombros de los desfavorecidos.
Con esto vengo a decir que esa indignación ha castigado a Zapatero, por su empecinada falta de reconocimiento de la crisis, por la frívola manera en que tomó algunas medidas populistas, por su temperamento errático, por pasar, en un abrir y cerrar de ojos, de ofrecer sin sentido a quitar sin justicia. Pero, cuidado, eso no libra al Partido Popular de nuestra indignación. Las razones están bien claras: basta con leer los nombres que conforman su lista electoral; la burda manera en que ve refrendado sus capítulos de corrupción gracias al voto popular. Y casi diría que todos los partidos han contribuido a este desencanto. Cada uno, a su nivel, ha practicado el sectarismo y lo ha contagiado. La indignación sigue, aunque se desalojen las plazas.
Sería de agradecer que al definir al indignado no se echara mano del grueso estereotipo. Algunos ni tenemos flauta ni perro ni rastas. A mí, personalmente, me gustan esos tres complementos. Eso sí, por separado. “Indignados” Elvira Lindo. El País 25 de mayo 2011.
jueves, 5 de mayo de 2011
El plural
Un ciudadano escucha en las noticias que un cuerpo especializado del Ejército americano ha acabado con la vida del terrorista más buscado del mundo y se siente impelido a salir a la calle, a Times Square, a la Casa Blanca o a la Zona Cero y convierte esa noticia en un espectáculo. Ese individuo usa el plural al dirigirse a una cámara y decir, "lo hemos vencido, al fin hemos acabado con él, ese día tenía que llegar, lo hemos derrotado". Es ese plural el que ofende a las personas serenas, que no entienden la muerte, sea de quien sea, como celebración. Es el plural que aparecía en las primeras páginas de los periódicos gratuitos en el metro de Nueva York ayer martes: "Al fin lo hemos golpeado"; es el plural bíblico que utiliza sin miramientos el Washington Post, poniendo en boca de todos los ciudadanos americanos la siguiente frase: "Púdrete en el infierno". Es el plural que divide al mundo en dos planetas, Oriente y Occidente; el plural que separa a los seres humanos en buenos y en malos; el plural que tras el 11 de septiembre trazó un eje, el del mal, que sembró el rencor y la desconfianza; aquel plural decisivo para sustentar lo que fuera un continuo estado de emergencia, "la guerra contra el terror", y una excusa perfecta para defender invasiones contra todo derecho. Es un plural que marca una línea entre nosotros y ellos.
Entiendo las dificultades que se derivan de esta acción contra Bin Laden: será complicado evitar una beatificación de quien ya era un icono. Bin Laden era un problema: vivo, muerto, preso o enterrado. Pero celebrarlo en plural tiene algo de victoria deportiva, algo naif, grosero. Y que conste que tampoco me siento incluida entre los españoles que hablan de "ellos", de los americanos, como si hubieran sido 300 millones de personas los que hubieran puesto en su boca ese plural que provoca escalofríos. “El plural” Elvira Lindo. El País 4 de mayo de 2011.
lunes, 14 de marzo de 2011
Genios
El día en que se hicieron públicas las perlas que el genio Galliano soltó por la boca imaginé cuántos subordinados de supuestos genios que hay en el mundo creativo estarían pensando, si yo hablara de mi jefe... No hay nada más corrosivo para un carácter narcisista que un grupo de aduladores sirviéndole de escudo ante la realidad y atribuyéndole el papel de genio en la comedia humana. Es una palabra corrosiva. Genio. Una palabra pronunciada alegremente por aquellos que viven tan encerrados en el mundo de la moda, por ejemplo, que no pueden pensar ni por un momento que tal vez sea exagerada esa consideración.
A Balenciaga le llamaron maestro, así se le sigue nombrando. Lo fue. Un señor de vida discreta que alcanzó la máxima distinción para quien con tan exquisita finura realiza un trabajo manual. A Coco Chanel se la considera un icono por cuanto creó una imagen de mujer que ha trascendido más allá de su marca y de su tiempo. Chanel es ya un adjetivo para describir cierto chic femenino. El tiempo les ha reafirmado en la posición que se granjearon cuando trabajaban a diario. Pero ay de aquellos a los que los caprichosos palmeros de uno u otro arte bauticen como genios en vida. Ser genio va asociado a ser arbitrario, injusto, ególatra, desconsiderado. Para colmo, siendo el genio alguien dedicado a un oficio creativo, los palmeros consideran que la ira está justificada por el lógico desahogo que precisa todo espíritu artístico; con lo cual, los pobres subordinados sufren el mal carácter del genio sin gozar de la comprensión ajena.
He conocido a algunos de esos genios, ajenos a cualquier sensibilidad que no sea la suya, déspotas, aislados, receptores de un cariño que está asociado a su apellido. Suelen tener muy mala lengua. Como los niños malcriados, solo encuentran algo de satisfacción traspasando el límite, hiriendo. Elvira Lindo, “Genios” El País 9 de marzo de 2011.
jueves, 24 de febrero de 2011
Cáncer
Cáncer, esa palabra: se utiliza cuando se habla de supervivientes y se borra cuando se ha cobrado una vida. El eufemismo "larga enfermedad", usado con la buena intención de no desanimar a los que luchan contra ella, ha conseguido el efecto contrario: perpetuar el tabú en torno al nombre que la define y, por tanto, a la propia dolencia. Precisamente el día en que Esperanza Aguirre anuncia que se tiene que operar de un cáncer de mama ando yo leyendo un libro que ofrece una reflexión sobre las trampas del pensamiento positivo. Se trata de Sonríe o muere, de Barbara Ehrenreich. La autora, una ensayista norteamericana que padeció también un cáncer en el pecho, hace recuento de toda la mercadotecnia que la invadió tras recibir el diagnóstico: del lacito rosa al osito del optimismo. Todo con tal de borrar aquello con lo que una persona se enfrenta cuando ha de encajar esa mala noticia, el mazazo brutal que la ha de distinguir del resto de los seres humanos mientras dure la enfermedad. Pero el pensamiento positivo convierte a los enfermos en luchadores e ignora a los que perdieron la batalla, como si en parte fueran responsables de haber sucumbido al mal, de haberse rendido. Se llama valiente a quien lo supera, a quien se enfrenta al tremendo malestar de una quimioterapia con una sonrisa o a quien filosofa sobre las ventajas de haberse enfrentado a una enfermedad que lo convirtió en una persona renovada. Esta filosofía de vida, que consiste en hacer desaparecer del mapa la palabra "desgracia" sustituyéndola por "reto", ha sido durante años el eje de los libros de autoayuda y ahora ha ascendido hasta esos estudios académicos que sostienen que la felicidad es buena para la salud. Una manera de obligar al enfermo a sonreír.
Todo con tal de no admitir que una víctima sufre, a menudo está triste, y necesita nuestro consuelo. Elvira Lindo, El País 23 de febrero de 2011.
Todo con tal de no admitir que una víctima sufre, a menudo está triste, y necesita nuestro consuelo. Elvira Lindo, El País 23 de febrero de 2011.
jueves, 10 de febrero de 2011
La boina
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| Vistas de Madrid desde la terraza del Círculo de B. Artes. |
La boina ha vuelto. Madrid y Barcelona se la han encasquetado desde hace semanas y, mientras no cambie el tiempo, no habrá manera de que el tejido se haga más liviano. De la contaminación suelen acordarse los Gobiernos cuando la boina ennegrece sobre nuestras cabezas; cuando un reglamento exterior llama al orden o cuando es imposible ocultar que han aumentado los ingresos hospitalarios. Sin dejar de restarle valor a la responsabilidad de las autoridades en algo que afecta de manera tan severa a la salud pública hay algo que siempre me deja perpleja en el comportamiento de los españoles: el hecho de que el poder lo ostenten otros parece que nos exime de cualquier responsabilidad para remediar un problema que, en este caso, afecta, sobre todo, a los más débiles. El Ayuntamiento de Madrid pide a los ciudadanos que procuren dejar el coche en casa por unos días. El resultado ha sido notable: un 0% de descenso. Los mismos cacharros a las mismas horas. Los datos han aparecido en los periódicos y la respuesta de la ciudadanía cibernética, siempre dispuesta a la indignación, no se ha hecho esperar: "Mientras ellos minimicen el problema por qué voy a sufrir yo las consecuencias"; "no pienso dejar el coche en mi casa, eso es un parche"; "¡ja!, por una parte, se lavan las manos, por la otra, nos piden que lo arreglemos nosotros".
¡Un 0%! ¿Cómo es posible que no nos sonrojemos (un poco)? Alguna vez le he leído al politólogo Fernando Vallespín que una de las condiciones para que la democracia funcione es que tenga ciudadanos a la altura de un sistema que nos plantea deberes que habrían de cumplirse voluntariamente.
La manera de demostrarle a las autoridades que la contaminación es un asunto que preocupa es, precisamente, siendo activo en rebajarla. Y cuando se marche esa boina, no olvidarse del asunto. Dar la matraca. Otro deber. Artículo de Elvira Lindo titulado “cero” publicado en El País el 9 de febrero de 2011.
jueves, 7 de octubre de 2010
Campañas Electorales.
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…."Me niego. No puedo imaginarme una campaña en estos momentos. Sus caras en los carteles, sus mítines multiplicados por cien, su omnipresencia en los telediarios y en las norias y en los papeles. Me pregunto si es necesario poner patas arriba a un país para satisfacer las ansias irreprimibles de ganar. Hace falta tener poca empatía con los electores para no advertir que hay un hastío enorme, enorme, que puede convertirse en desafección si para rematarlo nos dan el mitin.” Elvira Lindo. El País 6 de octubre de 2010.
…."Me niego. No puedo imaginarme una campaña en estos momentos. Sus caras en los carteles, sus mítines multiplicados por cien, su omnipresencia en los telediarios y en las norias y en los papeles. Me pregunto si es necesario poner patas arriba a un país para satisfacer las ansias irreprimibles de ganar. Hace falta tener poca empatía con los electores para no advertir que hay un hastío enorme, enorme, que puede convertirse en desafección si para rematarlo nos dan el mitin.” Elvira Lindo. El País 6 de octubre de 2010.
jueves, 30 de septiembre de 2010
Reeducación.
Administrar la escasez. Esa es, según los economistas, la única salida posible, tras haber gozado de unos tiempos insensatos en que se dilapidaba lo que nunca fue abundante. La ilusión de la sobreabundancia se esfumó, ahora sería deseable que nos enteráramos todos. A los pocos días de lanzar el Gobierno central sus medidas de recorte aún había quien echaba un pulso al Estado reclamando la construcción del AVE prometido: lo que era sin duda una falta de solidaridad con unas cuentas comunes que no cuadran se vendía a los cuatro vientos como una lucha por los compatriotas. ¿Pero quiénes son los compatriotas? Ahí ha estado la confusión endémica de este Estado más federal que algunos países federales: ¿son los de tu comunidad más compatriotas tuyos que los de la comunidad vecina o que los de aquella otra provincia del sur? Espero que Manuel Chaves, que ahora desde el Gobierno central tiene que velar por las relaciones entre las distintas autonomías, se replantee la filosófica pregunta a la que dio una respuesta afirmativa durante su mandato como presidente de la Junta de Andalucía: ¿es el río Guadalquivir propiedad de los andaluces? ¿sólo para ellos es el beneficio de su caudal? ¿y qué hacemos con ese tramo que afecta a Extremadura?
En estos días el Gobierno ha propuesto un ente gestor global que coordine las aguas de los ríos españoles. Todo esto, después de que el sistema alentara la existencia de una casta de políticos populistas que ganan votos inflando el orgullo estéril de sus habitantes y haciendo caso omiso de los expertos que abogan por el bien común y el gasto racional de recursos, es más difícil de llevar a cabo de lo que parece. Hemos vivido un tiempo en que lo romántico estaba por encima de lo sensato. Y ahora, a este país no le basta una crisis para aprender a comportarse, necesita un periodo de reeducación. Elvira Lindo. Reeducación. El País 22 septiembre 2010.
jueves, 16 de septiembre de 2010
El odio
Los que acentúan la división entre personas de distinta ideología hasta hacer la convivencia insoportable, deberían pagarlo. Deberían pagarlo los que agitan la idea de que es imposible la amistad entre personas que votan a partidos enfrentados. Deberían pagar su enorme capacidad de hacer daño los que extienden la idea de que es imposible convivir con individuos de cierta religión. Deberían pagarlo. El 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos padecía la era Bush. El entonces presidente no se presentó de inmediato en la ciudad del atentado. La demora fue interpretada como falta de reflejos por unos y como rechazo a una ciudad en la que nunca se sintió querido por otros. Aun así, aun sucediendo el atentado bajo uno de los gobiernos más emparentados con el extremismo religioso, los neoyorquinos supieron comportarse a la altura de su propia naturaleza: en la ciudad conformada por aluviones migratorios, se contuvieron los intentos de agresión hacia los numerosos musulmanes que pueblan sus cinco barrios. ¿Qué ha pasado entonces para que tras dos años de presidencia demócrata se haya elevado el número de americanos que demonizan a Obama por considerarle musulmán y para que un porcentaje considerable de ciudadanos estén en contra de que se construya un centro islámico cerca de la zona cero? A la vista está que para recuperar el poder el partido republicano no duda en valerse de mentiras y prejuicios hacia lo ajeno. Lo hace con furia. Sin importarle que el país se divida en dos. Algunos medios de comunicación, fieles también a esa táctica de alimentar la saña, hacen su trabajo. Lo han hecho concediéndole una importancia desmedida al patético quemador de coranes, el pastor Jones. En tiempos la mierda se extendía por un humilde ventilador, ahora el odio viaja mucho más rápido. Los que lo propagan, me temo, nunca lo pagarán. Elvira Lindo. El País, 15 septiembre 2010.
jueves, 9 de septiembre de 2010
En misa.
Tan acostumbrados estamos a que los partidos hayan acaparado los informativos que casi no percibimos que las noticias no son noticias sino un baile de declaraciones en las que el periodista más que contar asume el papel de sostenedor de micrófonos y, en ocasiones, ni eso: es habitual que los gabinetes de prensa de los partidos elijan los momentos estelares de los mítines para disfrute de los espectadores.
Cada paso que da un político de relumbrón es retransmitido con docilidad. De esta forma, el otro día tuvimos la suerte infinita de asistir desde nuestros hogares a la ofrenda que el comité ejecutivo del Partido Popular hizo al Apóstol Santiago, rogando al santo por la unidad de España y pidiéndole ayuda para superar la crisis. Supongo que dicho comité daba por hecho que el Apóstol estaría dispuesto a intervenir a condición de que fuera el PP quien ganara las elecciones.
Qué poco contribuye a crear una España de ciudadanos libres en sus creencias y opiniones el que los partidos invadan territorios que corresponden al ámbito personal. En este caso, parecían afirmar que todo aquel votante que opte por el Partido Popular es católico y que no hay creyentes fuera de su órbita. Qué pobre sería nuestro país si admitiéramos estas dos premisas, y qué poco democrático que un partido se arrodille ante un santo convirtiendo la fe en un descarado acto político. Imagino que a fuerza de alentar las diferencias existe hoy un tipo de votante airado que disfruta con estas afirmaciones públicas de la España eterna, pero alguien sensato debiera advertir a quien corresponda que la fe aumenta su apariencia de autenticidad cuanto más en privado se practica. Lo otro es estar en misa y repicando. Un partido no debiera olvidar que el laicismo es la única manera de enfrentarse a un país diverso, el que ellos aspiran gobernar. Elvira Lindo. El País, 8 de septiembre de 2010.
sábado, 5 de junio de 2010
La monja santa
Una joven, madre de cuatro hijos y embarazada de 11 semanas, ingresó en el hospital St. Joseph de Phoenix. Padecía una grave enfermedad que obligaba a los médicos a tomar una decisión urgente: elegir entre la vida del feto o la de la madre. Se optó por interrumpir el embarazo tras consultar con la paciente y su familia. La última palabra la tuvo la hermana Margaret, una monja que lleva trabajando en este hospital durante décadas y que en ese momento (hace apenas un mes) era vicepresidenta del centro. Prevaleció la lógica: dejar huérfanos a cuatro niños era más cruel que perder a uno no nacido. Este caso llegó a oídos del obispo de Phoenix, y las autoridades católicas, con expeditiva rapidez, excomulgaron a la monja. Varios factores han confluido para que este asunto haya generado un debate en la opinión pública: el prestigio de persona entregada a los enfermos del que gozaba la monja (es llamada "la monja santa") y la reacción de creyentes que no entienden cómo una Iglesia a la que le está costando tanto reaccionar ante la evidencia de los abusos a menores, excomulga a una servidora que se decantó por el menor de los males posibles. No parece que se haya retirado la comunión a muchos de los curas acusados de vulnerar la inocencia infantil. Es evidente que la Iglesia siempre ha tenido un conflicto con la aceptación de las mujeres en su seno.
Asombra que este no sea un debate que se abra paso con serenidad en la prensa española. Lo hace, eso sí, en la internacional, en la de carácter conservador incluso, que no se siente tan estrechamente ligada a una iglesia en concreto. No es raro leer estos días una seria advertencia: si la jerarquía católica no actúa con firmeza ante los abusos y no normaliza la naturaleza de sus predicadores va a tenerlo difícil en unos tiempos en que las religiones se pueden elegir por catálogo. Elvira Lindo. La monja santa. El País 2 de junio de 2010.
jueves, 20 de mayo de 2010
Periodistas
Foto: Alcalá de Henares (Madrid)
Ojalá que los futuros periodistas se rebelen. Ojalá que a pesar de enfrentarse a un escenario complicado intuyan que hoy el periodismo es más necesario que nunca y sean conscientes de que los medios, engolfados con el politiqueo, están ignorando esas historias anónimas que definirían el extraño momento que estamos atravesando. Ojalá que no sean cínicos, que ejerzan una crítica implacable contra esos personajillos que desde hace tiempo inundaron las pantallas y no han servido más que para sembrar la creencia de que es legítimo ganar dinero sin hacer el mínimo esfuerzo. Ojalá que no sean mansos y no se dejen arrastrar por esa corriente venenosa que consiste en acudir a las ruedas de prensa para tomar nota sin rechistar. Ojalá que sean tan honrados como para desconfiar del político que les paga un viaje convirtiéndoles en parte de su corte. Ojalá que entiendan que el mejor periodista, en contra de la práctica tan habitual en España, es el que se mantiene lejos del poder, no el que alardea de estar en la pomada. Ojalá que defiendan la dignidad de su oficio y que aspiren a ser profesionales y no eternos amateurs. Ojalá que tengan el amor propio necesario como para dar más de lo que se les pide, y que no lo hagan por el medio sino por ellos mismos. Ojalá que entiendan que en esta situación económica que va a cambiar la vida de varias generaciones es necesario darle voz a los olvidados y sólo un buen periodista puede hacerlo. Dada la precariedad del empleo, la docilidad es tentadora, pero ojalá que no sean dóciles, porque al margen de la invasión de los opinadores, que de manera gratuita exaltan (exaltamos) los ánimos de los ciudadanos, nos hace falta información. Ojalá que haya una nueva generación batalladora que demuestre que el periodismo sigue vivo, que a lo mejor los que estamos un poco muertos somos nosotros. Periodistas. Elvira Lindo. El País 19 de mayo de 2010.
viernes, 12 de marzo de 2010
El censor.

La censura siempre es burda; pero la censura, en un sistema democrático en el cual es previsible que tarde o temprano se sepa de su existencia, señala a los censores como personas incapacitadas para ejercer su cargo. En el caso concreto del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat, su director ha salido ennoblecido dimitiendo por no aceptar la presión política; por contra, el presidente de la Diputación, que es quien debería salir por la puerta de atrás y muerto de vergüenza, queda como un individuo que no acaba de entender cuáles son los límites de un responsable público. El censor es ridículo. Siempre. Por mucho que consiga su objetivo. Aunque el censor de una dictadura sea temido, su destino como personaje histórico es patético: se le recordará por haber censurado expresiones artísticas que en absoluto hubieran cambiado la naturaleza de un régimen. El censor es el más idiota de todos los personajes que frecuentan la vida pública, es una suerte de capataz que se excede en sus obligaciones.
De cualquier manera he de confesar que no me extraña que haya individuos en la clase política que consideren que una foto atenta contra su permanencia en el poder. Tampoco me sorprende que quieran meter mano en el arte, en la televisión, en el teatro, ya que en España se ha asumido la cultura subvencionada como un brazo al servicio del partido ganador. Y así lo hemos asumido, sin rechistar.
Veo las fotos censuradas y no salgo de mi asombro. Rita, El Bigotes, Camps, Aznar, Zapatero. ¿Cuál era el problema? Las fotos son impactantes y resumen, como se pretendía, un año en imágenes, pero no hay nada que no hayamos visto ya y leído. Lo peor del censor es que toma por imbéciles a los ciudadanos, y lo más cómico es que lo que finalmente consigue mostrarnos es la debilidad intelectual de aquellos políticos a los que sirve de perro guardián. El Censor. Elvira Lindo. El País 10 de marzo de 2010.
De cualquier manera he de confesar que no me extraña que haya individuos en la clase política que consideren que una foto atenta contra su permanencia en el poder. Tampoco me sorprende que quieran meter mano en el arte, en la televisión, en el teatro, ya que en España se ha asumido la cultura subvencionada como un brazo al servicio del partido ganador. Y así lo hemos asumido, sin rechistar.
Veo las fotos censuradas y no salgo de mi asombro. Rita, El Bigotes, Camps, Aznar, Zapatero. ¿Cuál era el problema? Las fotos son impactantes y resumen, como se pretendía, un año en imágenes, pero no hay nada que no hayamos visto ya y leído. Lo peor del censor es que toma por imbéciles a los ciudadanos, y lo más cómico es que lo que finalmente consigue mostrarnos es la debilidad intelectual de aquellos políticos a los que sirve de perro guardián. El Censor. Elvira Lindo. El País 10 de marzo de 2010.
jueves, 31 de diciembre de 2009
La misa.
Al tiempo que las iglesias pierden feligreses, una vez al año, por Navidad, se celebra en la calle algo que no parece un oficio religioso sino un mitin político, un acto público de resistencia. Desde un punto de vista puramente católico resulta algo incongruente, más propio de una organización que se siente amenazada y responde histéricamente que de una fe que congrega a sus fieles y les invita al hermanamiento espiritual. El hecho mismo de que la gran misa por la supervivencia de la familia se celebre en navidades en un país donde los lazos familiares son tan poderosos (en creyentes y no creyentes, en católicos y no católicos) convierte a las autoridades eclesiásticas en cegatas, en defensoras de una España que ya no existe y que hace mucho tiempo que quedó atrás, porque instituir como ejemplo familiar esos clanes de nueve hijos es algo irreal ahora pero cuando yo nací ya se trataba de algo excepcional. La familia está en peligro, dicen, pero las estadísticas lo desmienten: la protección familiar en nuestro país funciona como un resorte allá donde fallan los mecanismos de protección públicos y merma a diario el azote de la crisis.
Más bien parece que la Iglesia utiliza la supuesta crisis familiar como estandarte para defender la supervivencia de su propia institución, que tampoco creo que esté en peligro, pero que muestra una feroz resistencia a admitir su anacronismo respecto al país que tiene delante de los ojos, en el que la fe católica ya no es la única, los que no profesan ninguna fe son ciudadanos de primera y lo sensato es un Estado laico en el que los sentimientos religiosos se expresen en privado.
¿Qué de malo hay en eso? ¿No son los templos los lugares ideales para el recogimiento? Los obispos han decidido azuzar a su sector más fanático. De momento, esa táctica no les ha llevado más fieles a sus iglesias. Elvira Lindo. La misa. El País, 30 de diciembre de 2009.
Más bien parece que la Iglesia utiliza la supuesta crisis familiar como estandarte para defender la supervivencia de su propia institución, que tampoco creo que esté en peligro, pero que muestra una feroz resistencia a admitir su anacronismo respecto al país que tiene delante de los ojos, en el que la fe católica ya no es la única, los que no profesan ninguna fe son ciudadanos de primera y lo sensato es un Estado laico en el que los sentimientos religiosos se expresen en privado.
¿Qué de malo hay en eso? ¿No son los templos los lugares ideales para el recogimiento? Los obispos han decidido azuzar a su sector más fanático. De momento, esa táctica no les ha llevado más fieles a sus iglesias. Elvira Lindo. La misa. El País, 30 de diciembre de 2009.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Comunistas.
A raíz del XVIII congreso del PCE este periódico nos presentaba a una joven promesa del comunismo, la camarada López Barceló. A sus 26 años, López Barceló ha sido ya candidata a las elecciones europeas y hoy trabaja en el área de juventud de Izquierda Unida. López Barceló sigue la estela de los líderes actuales que se curten en el asalariamiento político desde pequeños. Nuestra camarada reflexionaba sobre el hecho de ser comunista hoy. A juzgar por sus respuestas, es posible enfrentarse a esta ideología con la misma inalterada ilusión que en las vísperas de la toma del Palacio de Invierno. Un siglo, el XX, no es nada. Según ella, hay que observar la historia soviética desde un punto de vista "positivo": "la URSS liberó los campos de concentración alemanes". Desde luego hay que ser tremendamente positiva para olvidarse de los muchos millones de muertos en el Gulag.
El positivismo de nuestra camarada no se detiene en su peculiar memoria histórica, también se ejerce sobre el presente: en la misma semana en que Yoani Sánchez era retenida por la policía cubana, nuestra camarada nos informaba de que hay más presos políticos en España que en Cuba. En cuanto a los últimos fusilamientos de Castro: "¿Es que unos fusilamientos manchan un régimen para siempre?". Pero hay una sombra que altera su edificante optimismo, ay: el aniversario del derrumbamiento del muro de Berlín. ¿Cómo alegrarse del fin de una ilusión?
"No tengo que pedir perdón por ser comunista", declaraba Centella, el nuevo secretario general, y repetía, como un mantra, la joven militante. Una esperaría que tras esta frase los comunistas que no tienen que pedir perdón efectuaran un inequívoco corte quirúrgico entre el pasado y el hoy. Pero no. Según López Barceló, la gran enseñanza recibida de los viejos camaradas es "no desistir nunca". Así les va. Elvira Lindo. El País 11 noviembre 2009.
El positivismo de nuestra camarada no se detiene en su peculiar memoria histórica, también se ejerce sobre el presente: en la misma semana en que Yoani Sánchez era retenida por la policía cubana, nuestra camarada nos informaba de que hay más presos políticos en España que en Cuba. En cuanto a los últimos fusilamientos de Castro: "¿Es que unos fusilamientos manchan un régimen para siempre?". Pero hay una sombra que altera su edificante optimismo, ay: el aniversario del derrumbamiento del muro de Berlín. ¿Cómo alegrarse del fin de una ilusión?
"No tengo que pedir perdón por ser comunista", declaraba Centella, el nuevo secretario general, y repetía, como un mantra, la joven militante. Una esperaría que tras esta frase los comunistas que no tienen que pedir perdón efectuaran un inequívoco corte quirúrgico entre el pasado y el hoy. Pero no. Según López Barceló, la gran enseñanza recibida de los viejos camaradas es "no desistir nunca". Así les va. Elvira Lindo. El País 11 noviembre 2009.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Los premios Nobel

…”Los premios en materias científicas son, al menos así entendemos los ignorantes, de una justicia más comprobable. Lo gaseoso y discutible se mueve en el terreno del arte, qué le vamos a hacer, y también en esa categoría difusa que es la del Nobel de la Paz. Desde que se lo dieron a Kissinger el premio puso el listón muy alto. A ver cómo se supera ese dislate. El de este año, en otro sentido, ha tenido también un carácter absurdo: el premio a las buenas intenciones. Creí entrever en las palabras de Obama un cierto sonrojo moral: él sabe mejor que nadie la cantidad de activistas que luchan por introducir un respiro en la maltrecha justicia social americana; incluso, como persona inteligente que es, tal vez considera que hay algo contradictorio en ser presidente en activo de este país y llevar la medalla de la paz en el pecho. Su Nobel ha aumentado la ira republicana y provocado más inquietud que alegría entre muchos demócratas.
Vaya losa. ¿Qué hará ese día (probable) en que no pueda ser fiel al espíritu del premio?, ¿lo devuelve?, ¿abandona el cargo?” Elvira Lindo. El País 14 octubre 2009.
Vaya losa. ¿Qué hará ese día (probable) en que no pueda ser fiel al espíritu del premio?, ¿lo devuelve?, ¿abandona el cargo?” Elvira Lindo. El País 14 octubre 2009.
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