miércoles, 25 de enero de 2012

Erotizadas y superexigidas, las chicas se rebelan

Foto: Cala las Salinas, Ibiza 2010

¿Y qué si no aprovechamos todos los orificios? ¿Por qué tenemos que ser acróbatas, malabaristas o querer compartir cavidades frenética y simultáneamente con más de un amante? ¿Será que la pirotecnia sexual mediática nos está empujando a ser lo que no somos y a hacer lo que no nos da placer, so pena de pecar de “estrechas”? ¿O tenemos que dudar de nuestro erotismo porque gozamos como gozamos, como nos apetece, y listo, con todo el Kamasutra repasado o solo a medias? […] Se han editado muchos libros sobre por dónde, en qué posturas, el Punto G, el orgasmo de los dos a la vez. Todas esas leyendas han creado una insatisfacción terrible hasta el punto de que muchas mujeres nos cuentan que piensan que son frígidas. ¡A estas alturas!”. […] Hace un par de décadas, las adolescentes hablábamos con nuestras amigas sobre lo que hacíamos con nuestros novios y mentíamos "a la baja", no fuera cosa que alguien creyera que éramos “putas”. Hoy las teens cuentan batallitas de alto voltaje y quién sabe si no fabulan al alza: ya nadie quiere pasar por mujer santa de poco mundo. Acerca de esto hablaba, días atrás, Elena Lasheras, la librera feminista de Mujeres de Madrid en una entrevista del portal periodismohumano.com. 

Extraído del Blog de Eros. Edición digital de El País.