sábado, 26 de marzo de 2011

Éxito y realización


La palabra éxito me resulta incómoda. Quizas porque el término se ha pervertido a base de confundirlo con el logro fácil, la notoriedad ajena de compromiso, integridad y esfuerzo, o con la de clichés que tienen que ver más con la vanidad que con la verdadera realización.

En su etimología, éxito proviene de la voz latina “éxitus”, que a su vez proviene de “exitere”, que quiere decir “salida”. Podríamos especular entonces que el verdadero significado del éxito sólo lo podemos evaluar al final de nuestra vida, en nuestra “salida” realizando entonces nuestro balance existencial de sumas y saldos y viendo los claroscuros de nuestro viaje. Es quizás entonces cuando podemos analizar con la perspectiva necesaria qué hemos aprendido, con qué nos quedamos, qué ha merecido la pena, qué fue lo verdaderamente importante, qué nos ha hecho crecer y, sobre todo, qué y cómo hemos dejado nuestro alrededor.

Frente al éxito, la palabra realización me resulta mucho más amable, firme, rigurosa, contundente. Realizar implica concretar en lo real, hacer. Realizar nos habla también del cumplimiento de un anhelo, pero en este caso la vanidad y la pedantería sobran, el ruido de lo exterior no aparece. Y lo que es más importante, la realización nos habla de tomar consciencia, de darnos cuenta, de despertar.

Extraído de “Las palabras que curan” de Álex Rovira. Plataforma Editorial.