miércoles, 23 de marzo de 2011

El hombre del toque mágico


El número de suicidios aumenta en época de vacaciones. Es un hecho curioso, que tiene su explicación. Durante el resto del año, la gente anda atareada, agobiada, muy cansada para pensar las cosas despacio. Pero, cuando está lejos de casa y del trabajo, el individuo tiene tiempo para cavilar sobre sus penas y abandonarse a la desesperación. Sólo entonces encuentra la energía necesaria para sacudirse la inercia y hacer algo fuera de lo corriente.

Al cabo de una semana de descanso en la playa, Jim Taylor estaba tan inquieto que no podía dormir. Amargado por los disgusto, se pasaba la noche dando vueltas en la cama y tratando de imaginar qué sentiría uno al ahogarse.

Así comienza “El hombre del toque mágico” de Stephen Vizinczey. Editorial Seix Barral.