lunes, 13 de septiembre de 2010

Premio Príncipe de Asturias al Deporte



Foto: Marta Domínguez y Sebas Navarrete

Viendo la noticia de la concesión del Premio Príncipe de Asturias al Deporte a la selección española de fútbol, me pregunto si el premio le ha tocado a la selección o al propio Patronato, que se apunta a la moda y al populismo en estado puro, al igual que hizo cuando se lo concedió a Fernando Alonso recién comenzados sus éxitos. No puedo entender que se conceda dicho premio a quien durante decenios ha decepcionado una y otra vez a todo el país. Efectivamente, en los dos últimos años han hecho su trabajo como corresponde, trabajo por el cual están todos los jugadores maravillosamente bien pagados y reconocidos socialmente como héroes. Como futbolero que soy -el día de la final del Mundial estaba en Cibeles-, valoro infinitamente lo conseguido, pero de ahí a reconocer toda una trayectoria hay un buen trecho. Es como el chaval que suspende todas en junio y si aprueba en septiembre le cae la consola, la moto, etcétera.

¿Qué pasa con gente como Edurne Pasabán, Marta Domínguez y otros muchos que se han caído por el camino este año y otros? Deportistas ejemplares que han labrado su trayectoria durante años sin la milésima parte de medios de los que disponen nuestros futbolistas. Deportistas cuyo trabajo constante y apenas reconocido les ha permitido salir un ratito en los medios de masas.

El Patronato Príncipe de Asturias debería plantearse si lo que concede son premios que reconocen trayectorias realmente ejemplares (¿y Ángel Nieto?) o si lo que busca es eco a través de un patrocinio encubierto que le proporcione más renombre internacional. Aun así, enhorabuena a los premiados. Rafael Amigo Quintana. Carta al Director publicada el 9 de septiembre de 2010 en El País.