miércoles, 22 de septiembre de 2010

Thomas de Quincey.

Foto: Vistas desde el Monte de Santa Tegra. Pontevedra.

Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron importancia en su momento. Thomas de Quincey. Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes. Editorial Bruguera.