jueves, 28 de abril de 2011

Miguel de Cervantes.


Foto: Consuegra (Toledo) desde una ventana del castillo.

En esto, descubriendo treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo y, cuando don Quijote los vio, dijo a su escudero:
-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que pudiéramos desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con los que pienso pelear y quitarles a todos las vidas.
Con sus despojos comenzaremos a enriquecernos, que ésta es una guerra justa, y es gran servicio de Dios quitar tan mala semilla de la faz de la tierra.
-¿Qué gigantes?- dijo Sancho Panza.
Aquellos que allí ves –respondió su amo-, de los brazos largos, que algunos los suelen tener de casi dos leguas.
-Mire vuestra merced –respondió Sancho- que aquellos que allí se ven no son gigantes sino molinos de viento y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, movidas por el viento, hacen andar la piedra del molino.
-Bien parece –respondió don Quijote- que no eres muy experto en esto de las aventuras: ellos son gigantes. Si tienes miedo, quítate de ahí y ponte en oración mientras que yo entro con ellos en una fiera y ardua batalla. Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha.