jueves, 14 de abril de 2011

La corrupción


La corrupción, evidentemente, es el síntoma de una enfermedad del Estado. Ahora bien, la cosa no acaba –ni comienza- aquí. Late un supuesto muy hipócrita en algunos planteamientos referentes a la corrupción; es el supuesto de que la mayoría de los políticos son unos sinvergüenzas en tanto que la mayoría de los ciudadanos son unos ángeles. En primer lugar, para que haya políticos corruptos ha de haber ciudadanos corruptores; en segundo lugar, la mayoría de los políticos, al menos en lo económico, son gente honrada. (Las pasiones y las patologías del animal político discurren por otros ámbitos.) El meollo de la cuestión está en el mismo cuerpo social. Es probable, por ejemplo, que muchos españoles no reprochen tanto a los corruptos su corruptela como su torpeza.

Otro planteamiento incorrecto: puesto que hay corrupción, la democracia está podrida. Se olvida que es precisamente la democracia la que permite denunciar la corrupción. Aquí lo importante es que la denuncia se haga desde el convencimiento y no desde el cinismo político. El caso es que la crítica al político no exime al ciudadano. La corrupción hay que combatirla, ante todo desde el interior de la propia conciencia. La democracia exige que un mínimo de ciudadanos posea eso que se llama responsabilidad moral.

A diferencia de la responsabilidad jurídica, la responsabilidad moral no es una institución sino una figura subjetiva. La responsabilidad moral remite a esa misteriosa relación que cada cual tiene consigo mismo. Ahora bien, el problema de nuestra época surge porque el espacio interior, la relación de cada cual consigo mismo, ya no viene presidida, como en los tiempos de Kant, por la llamada “conciencia moral universal” Hoy cada cual tiene su propia conciencia, su propio sistema de valores, su propia topografía moral. En un contexto pluralista no hay códigos universales, y uno tiene que autodefinirse sabiendo que no hay valores absolutos…. 17 abril 1994. Extraido de “Asimetrias” de Salvador Pániker. Editorial Debate.