martes, 6 de abril de 2010

Amigos.

Foto: Cabo de Trafalgar (Cádiz)

Cuando uno crece se le caen muchos mitos. Por ejemplo, hasta hace poco, yo creí que tenía muchos amigos, pero después de haber visto muchas cosas que he visto, he empezado a entender una máxima de La Rochefoucauld que nos enseñaron en el Liceo, que venía a decir algo así como que por raro que sea el verdadero amor, lo es menos aún que la verdadera amistad. Más o menos lo que decía Oscar Wilde, que nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad sincera. Y lo mismo te dicen los camellos marroquíes que pasan hachís de La Taberna Encendida: Tener muchos amigos equivale a no tenerlos. Lucia Etxebarria. Lo verdadero es un momento de lo falso.