miércoles, 14 de septiembre de 2011

Hijos.


Vuestros hijos no son vuestros hijos, son los hijos y las hijas del anhelo de la vida, ansiosa por perpetuarse. Por medio de vosotros se conciben, mas no de vosotros. Y aunque están a vuestro lado, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis albergar sus cuerpos, no sus almas. Porque sus almas habitan en la casa del futuro, cerrada para vosotros, cerrada incluso para vuestros sueños. Podéis esforzaros en ser como ellos, mas no tratéis de hacerlos como vosotros. Porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Khalil Gibran, El profeta, 1923.