lunes, 26 de septiembre de 2011

Fomentar la lectura


Fomentar la lectura y la escritura es una tarea de la educación humanista que resulta más fácil de elogiar que de llevar eficazmente a la práctica. En esta ocasión, como en otras, el exceso de celo puede ser contraproducente y se logra a veces hacer aborrecer la lectura convirtiéndola en obligación, en lugar de contagiarla como un placer. Lo ha diagnosticado muy bien Gianni Rodari en su simpática Gramática de la fantasía: “El encuentro decisivo entre los chicos y los libros se produce en los pupitres del colegio. Si se produce en una situación creativa, donde cuenta la vida y no el ejercicio, podrá surgir ese gusto por la lectura con el cual no se nace, porque no es un instinto. Si se produce en una situación burocrática, si al libro se lo maltrata como instrumento de ejercitaciones (copias, resúmenes, análisis gramatical, etc.), sofocado por el mecanismo tradicional “examen-juicio”, podrá nacer la técnica de la lectura, pero no el gusto. Los chicos sabrán leer; pero leerán sólo si se les obliga. Y, fuera de la obligación, se refugiarán en las historietas –aun cuando sean capaces de lecturas más completas y más ricas-, tal vez sólo porque las historietas se han salvado de la “contaminación” de la escuela.”

Extraído de “El valor de educar” de Fernando Savater. Editorial Ariel, segunda edición 1997.