viernes, 31 de octubre de 2008

Códice castellano.

No tener deudas ni amoríos, ni pleitos, ni riñas, ni repartos de bienes con los parientes, contentarse con poco, no esperar nada de los grandes, acomodar los deseos a la realidad. Vivir honradamente y sin ambiciones, entregarse sin escrúpulos a la devoción, dominar las pasiones, hacerlas obedientes. Conservar el espíritu libre y el juicio firme es esperar en casa, con gran sosiego, la muerte. (De un códice castellano del siglo XVI)