lunes, 6 de octubre de 2008

Hambre.


Los países avanzados tienen que reducir la producción de alimentos o destruir parte de las cosechas para no hundir el mercado. Se paga por no cultivar. Es una decisión correcta desde el punto de vista económico. Pero hay más de mil millones de personas muriéndose de hambre, lo que hace que esa racionalidad, adecuada a su marco, resulte a la vez criminal en un marco más amplio. Según la ONU, en el mundo hay más de 1.200 millones de personas que viven con un dólar al día, pero en la Unión Europea pagamos a cada vaca un subsidio de dos dólares diarios. Ya se que esta ayuda se concede para favorecer la ganadería de nuestros países, pero la comparación de cifras es, cuando menos, desasosegante. La inteligencia fracasada. José Antonio Marina.