martes, 24 de mayo de 2011

La historia del sufrimiento



...Octavio Paz ha escrito que de las tres palabras cardinales de la democracia moderna, libertad, igualdad y fraternidad, la más importante es fraternidad. La libertad sin igualdad genera injusticia; la igualdad sin la libertad, tiranía. Un ejemplo de tiranía son los regímenes comunistas; un ejemplo de injusticia, el feroz liberalismo económico que padecemos, y que está conduciendo al mundo a la catástrofe, ante el entusiasmo de los que no dejan de llenar sus arcas ajenos a la pregunta de dónde viene de verdad su riqueza. "La fraternidad armoniza las otras dos y nos ayuda a corregir sus excesos.Su otro nombre es solidaridad".

De las tres historias de la humanidad, la de la violencia, la de la belleza y la del sufrimiento, solo las dos primeras se escuchan. "El sufrimiento", ha escrito Adam Zagajewski, "es mudo. Quiero decir históricamente mudo. Un grito no dura mucho y no se deja perpetuar en ninguna partitura". El sufrimiento no deja ninguna huella y basta con mirar a otro lado para que sus efectos desaparezcan. Nadie cuenta la historia de los niños que se mueren de hambre, de los africanos que naufragan en las pateras, del pueblo saharaui, de las vendedoras de rosas en los arrabales de la droga, de las adolescentes mexicanas asesinadas en las fronteras de la corrupción y la perversidad. Nadie quiere escuchar su historia, porque hacerlo supondría tener que preguntarnos, por ejemplo, si tal vez pudimos hacer algo para evitar su sufrimiento, y si acaso no somos responsables de él por nuestro silencio. El alto ejecutivo que va a cobrar bonos millonarios mientras se prepara una brusca reducción de los empleados de su empresa, ¿se pregunta por el destino de todas esas familias que se quedarán sin trabajo? No, no lo hace, le basta con pensar en su libertad. Los sanos no se preguntan por las historias de los enfermos, las grandes damas por el destino de los esclavos que bajan a las minas de Sierra Leona para conseguirles los diamantes que lucirán en las fiestas, los vendedores de armas por el uso que darán a las armas aquellos que se las compran.

Como afirma José María Merino, el modelo del caballero andante ha caído en desuso. Hoy el modelo es el pícaro, el que no duda en hacer lo que sea con tal de conseguir sus propósitos. Pero los héroes de nuestra infancia no eran así. Amaban la libertad, pero sabían que esta no era nada sin el anhelo de justicia. Por eso se ponían de parte de los débiles y los oprimidos. Ellos no podían aceptar vivir en un mundo donde alguien sufriera a causa de los abusos o la indiferencia de los poderosos. Amaban la libertad, pero sabían que esta solo cobraba su verdadero sentido en un mundo desinteresado y fraterno.... Aquí el artículo completo

Gustavo Martín Garzo es escritor. El País, 23 de mayo 2011.

lunes, 23 de mayo de 2011

Libertad



No somos libres de elegir lo que nos pasa (haber nacido el día, de tales padres y en tal país, ser atropellados por un coche, ser guapos o feos, etc.) Sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudente o temerarios, vengativos o resignados, etc.)

Ser libres para intentar algo no tiene nada que ver con lograrlo indefectiblemente. No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia (que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello, cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de nuestra libertad. - Fernando Savater - Ética para Amador.

domingo, 22 de mayo de 2011

La voz del pueblo.





Más fotos del viernes 20 de mayo.

"La resignación es
acabar prematuramente con la búsqueda
de la esperanza, del sentido, de una nueva vida;
es el rechazo débil y obstinado y la negación
de continuar con la búsqueda de los motivos vitales.
Quien se resigna
se abandona a sí mismo, a los demás, al mundo.
Quien se resigna
pierde su mayor tesoro:
la esperanza de culminar la vida"


Uwe Böschemeyer,
Hoffnung in dieser Welt,
SKV-Edition, pág. 17
Extraído de Los nueve rostros del alma del mismo autor.

Del blog de Amaya A-B-C. Gracias

sábado, 21 de mayo de 2011

Supervivientes









Fotos: Puerta del Sol y calle Preciados la pasada tarde del viernes 20 de mayo. Última foto, pasadas las doce de la noche, silencio y manos abiertas y arriba. 

Hubo un tiempo en el que la realidad imitaba al arte. Ahora imita a la tele. La campaña electoral se ha ajustado con precisión al modelo ético y estético de esos programas a los que no es necesario seguir para que te lleguen sus ecos. ¿Quién no conoce a Belén Esteban, aunque jamás la haya visto en la pantalla? De Supervivientes, por ejemplo, es casi imposible no saber que una de las concursantes hubo de abandonar el plató al desplazársele una prótesis mamaria. Los ecos de la campaña electoral, así como las propuestas de sus participantes, han sonado, casi sin excepción, a desplazamientos de prótesis mamarias. Quiere decirse que PP y PSOE han armado el alboroto mediático característico de los programas a los que acude Miguel Ángel Rodríguez, donde el sueldo de los tertulianos depende de su capacidad para la bronca. Y así se han mostrado exactamente los dos partidos bipartidistas, sabiendo que sus vidas y sus salarios ya no dependen de los votos, sino de la audiencia. Nunca creímos que se llegara a identificar al electorado con la audiencia televisiva, jamás que la realidad política se convirtiera en un plató cuyo único objetivo sería arrebatar al adversario el pedazo más grande de la tarta publicitaria. Ya en el colmo de la turbidez reinante (y quizá de la desesperación empresarial), Zapatero gritó en un mitin que no votáramos al PSOE por sus virtudes, sino por los defectos del PP. La teoría del mal menor, en fin, llevada a extremos morales hasta hace poco inconcebibles. ¿Cómo hemos llegado a esto? Y sobre todo: ¿Qué nos espera ahora? ¿Puede una persona sensata sentirse concernida por ese espectáculo de televisión de tercera? ¿Debe acudir como público y romper en aplausos o risas cuando el regidor lo ordene? ¿Qué hacer pasado mañana? ¿Votar por Supervivientes o por DEC? ¿Qué vendrá después de la publicidad?

“Supervivientes” Juan José Millás. El País 20 de mayo 2011.

viernes, 20 de mayo de 2011

Somos







Fotos: Puerta del Sol la pasada tarde.

URGENTE: Exige a la Junta Electoral Central que revoque su decisión


De la indignación a la reacción. De unos cientos a unos miles. De unos miles a muchos miles. Espera y verás. El Roto, como siempre, fue quien mejor resumió la nueva situación. ¿Basta con observarla? ¿Con tachar de manipulado al movimiento 15-M, que pide democracia real porque la que tenemos no solo no llena sus necesidades, sino que se ha vaciado de valores?
Pocos días antes de las elecciones, y los candidatos con estos pelos. Me alegro de que la sacudida se produzca. Claro que el domingo, si el resultado sitúa a la derecha al mando, como anuncian las encuestas, y a las puertas del Gobierno de la nación, claro que en ese caso, repito, la culpa será de estos Indignados con Causa y a menudo sin casa, como reza uno de los inteligentes carteles que han esgrimido. De fabricación casera: ¿eso no sugiere nada? Por todos los demonios, qué alivio.
¿La culpa será suya, por plantear ahora sus problemas? ¿Ninguna responsabilidad para un sistema en el que se distingue al bueno del malo contando cuál de los dos partidos que cortan el bacalao lleva más corruptos en las listas?
¿Ni para los medios que también hemos partido el país en dos? ¿Ni para los ciudadanos que tragan con lo que les echen, y los que hacen trampas para no estar en las mesas electorales?
¿Ningún castigo para los indiferentes?
El movimiento 15-M puede crecer, tiene que crecer. Motivos no le faltan, objetivos los encontrará. Canalizará su rabia, como dijo que están haciendo uno de los manifestantes, al que escuché por la radio.
Adelante, a por los sueños, tal como explicó Cristina en la Radio Pública, dándonos a todos la lección de su dignidad, la que aprendió de sus abuelos y sus padres.
Ellos somos nosotros.
Si no entendemos eso, es que no entendemos nada. “Somos” Maruja Torres. El País 19 de mayo de 2011

miércoles, 18 de mayo de 2011

¡DEMOCRACIA REAL YA!



Cristina, la oyente que exigió a RNE respeto para los manifestantes del 15 de mayo.

El consumo


El sistema productivo actual ya no está dirigido a satisfacer las necesidades existentes. Hay un exceso de producción, una necesaria y obsesiva exageración productiva en los países desarrollados, consumistas, que ya no se rige por la demanda del cliente, sino por la misma oferta que el sistema crea. Primero se fabrica, y luego se induce la necesidad de lo fabricado, que permitirá vender esos productos, con frecuencia excedentes y superfluos. Hace falta provocar una bulimia, una glotonería ávida, que metafóricamente se hace visible en la plaga de obesidad que padece Occidente. Tiene razón B. Turner cuando relaciona los modos del deseo con los modos de producción.

Nos hemos acostumbrado tanto a esta codicia consumista que nos parece que siempre ha existido, lo cual no es cierto. Zola, ejemplo eminente del intelectual comprometido, se alarmó hace más de cien años ante el protagonismo económico del deseo. En 1883, publicó El paraíso de las damas. Treinta años antes se había inaugurado en París Bon Marché, una tienda precursora de la revolución comercial. En su novela, Zola llama “traficantes en deseos” a los propietarios de los grandes almacenes. Lo que le irritaba era el uso de la mercancía como tentación. Hasta ese momento, las mercancías habían estado guardadas en cajas, esperando la necesidad, la demanda, que las hiciera salir de las estanterías. Pero en el gran almacén, los objetos realizaban un strip-tease comercial, iban desnudos hacia el cliente, despertando la lascivia consumista. No paró en eso la cosa. Por esa época se inventó la lámina de vidrio y apareció el escaparate. ¡Era el colmo! Las mercancías ejercían su potencia tentadora contra el viandante. Era una especie de prostitución. En efecto, prostituere significa ponerse en un escaparate. Exhibirse excitantemente. José Antonio Marina. Editorial Anagrama, colección Argumentos.

martes, 17 de mayo de 2011

Carecer de naturaleza



Carecer de naturaleza se convierte en el mayor orgullo y en la más profunda desventura. La esencia se transforma en una tarea, en vez de ser el origen de todo. Viviremos en precario, navegaremos erráticamente, mientras no consigamos fijarnos como especio. Esto se hace más urgente en un instante en que las nuevas biotecnologías amplían desmesuradamente nuestras posibilidades de actuar sobre nosotros mismos. No podemos saber lo que debemos hacer si no sabemos lo que tenemos que construir. “Sentido” significa, entre otras cosas, “dirección”, y al preguntar por el sentido de la vida preguntamos también por la meta a que nos dirigimos.

Somos una especie en busca de su esencia, y mientras no la fijemos nuestra existencia será un cotidiano “¡Sálvese quien pueda!”. José Antonio Marina. Editorial Anagrama, colección Argumentos.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un pueblo uno


Y los hombre dijeron: “Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide toque los cielos …” Bajó Yahvé a ver la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres y se dijo: “He aquí un pueblo uno, pues tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto y nada les impidirá llevarlo a cabo.” Génesis, 11, 3-5

sábado, 14 de mayo de 2011

Lorca


De súbito, la realidad se rompe y deviene en un puzle. La olla exprés aparece en el pasillo; el bote de champú y el tubo de la pasta de dientes, en el dormitorio; las pastillas contra la tensión alta han viajado hasta el aseo de la entrada; la foto de la boda, enmarcada en plata, asoma por debajo del sofá; los libros han caído todos al suelo, mezclándose la poesía con la novela y la novela con el ensayo. Los volúmenes de la enciclopedia, que se encontraban en la parte más alta de la librería, han volado en distintas direcciones, quebrando la armonía del orden alfabético. En el interior de los armarios empotrados, los calcetines se han mezclado con las corbatas y los calzoncillos con las camisas. Los trajes, tras desprenderse de las perchas, permanecen amontonados en un rincón, como cadáveres al por mayor. Algunas lámparas aparecen medio desprendidas del techo y la nevera, que se ha desplazado hasta el tendedero con su carga de cervezas, yogures, huevos, pollo frío y alimentos ultracongelados, comienza a liberar una mezcla inquietante de líquidos. Si te asomas a la ventana, la calle parece también un tablero de ajedrez al que alguien hubiera dado una patada. Pedazos de acera en medio de la calzada y una espadaña rota junto a un automóvil volcado. Bicicletas mutiladas, motos que se de-sangran por una llaga abierta en el depósito del aceite. Las personas también han sido removidas de sus lugares naturales, arrancadas de sus costumbres, de sus hábitos. Son las piezas del puzle más difíciles de resituar, las que más duelen. El terremoto ha descolocado sus ideas, sus emociones, sus afectos, sus planes para el futuro, además de su memoria del pasado. Duermen donde no es, comen donde no es, deambulan por donde no es, y perciben todos y cada uno de los pensamientos que atraviesan sus mentes como una forma de metralla. “Lorca” Juan José Millás. El País 13 de mayo 2011

jueves, 12 de mayo de 2011

Yo


…el mar…

…la playa de arena blanca….


El mar con chispas de sol hasta el horizonte.
Luego la playa blanca, adonde llegan, deshechas en espuma, las olas del mar. Y luego, en el cielo, un sol de tanta lumbre blanca, que se desborda de su círculo.
Tengo sed.
Dejo de escribir para ir a tomar un vaso de agua.

Y luego, de pronto, un día, una niña sentada sobre una tela roja en la arena blanca, las rodillas contra el pecho, con calcetas y huaraches, una niña desgarbada y flaca meciéndome hacia atrás y hacia adelante, y murmurando:
Yo.
Una y otra vez:
Yo
Yo
Una niña flaca en una ancha camiseta blanca que el viento infla, las piernas flexionadas, las rodillas contra el pecho. Una niña que murmura contra el viento y el mar:
Yo
Yo
Entonces una ola se alza muy alta y se desploma y con el estruendo la niña ya no sabe de sí, desaparece para sí, no está, ¿dónde ha quedado ese Yo?: esa estructura frágil formada de palabras se ha esfumado y en su espacio queda un No Yo enorme: el mar.
Voy por otro vaso de agua.

Así comienza “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman. Editorial Destino. Primera edición septiembre 2010.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Contradicciones


Los fracasos de las campañas de prevención de las toxicomanías o de la violencia de género no se pueden explicar sin conocer el sistema invisible que las fomenta. Gastar tantos esfuerzos para disuadir de tomar drogas, al mismo tiempo que fomentamos el sistema que induce a tomarlas, es una conducta contradictoria y bastante estúpida. Y espantarse de los actos de violencia cuando se siguen transmitiendo parones machistas es una impostura. Tal vez al poner al descubierto los sistemas conceptuales y afectivos que nutren los fenómenos visibles, descubramos que estamos aceptando exigencias incompatibles, metiéndonos alegremente en callejones sin salida y que la única solución puede ser cambiar esos sistemas, cosa laboriosa y lenta. José Antonio Marina. Las arquitecturas del deseo. Editorial Anagrama, colección Argumentos.

martes, 10 de mayo de 2011

Momentos decisivos


Con frecuencia no sabemos en qué momento tomamos decisiones decisivas. Un instante antes estábamos dudosos y un instante después estábamos comprometidos. Daniel Dennett, un inteligente filósofo comenta:

“Muchos de los momentos decisivos de nuestra vida no estuvieron acompañados por decisiones conscientes. Cuando uno dice: “He decidido aceptar el trabajo”, uno está seguro de que está informando a sí mismo de algo que ha hecho recientemente; pera la reminiscencia sólo muestra que ayer uno estaba indeciso y que hoy ya no lo está. La decisión debe de haber sucedido en algún momento del intervalo. ¿Dónde sucedió?” (La libertad en acción, Gedisa, Barcelona, 1992, p.97) Extraído de Las arquitecturas del deseo, de José Antonio Marina. Editorial Anagrama, colección Argumentos.

domingo, 8 de mayo de 2011

VIII Carrera de la Mujer. Madrid 2011


 La ganadora de la carrera Ana Burgos.





VII Carrera de la Mujer de Madrid, domingo 8 de mayo de 2011.

Con salida y llegada en el Paseo de Coches del Retiro. Distancia 6.500 metros. Más de 20.000 corredoras han participado.

La ganadora de la prueba, como también lo fuera hace dos años, ha sido la triatleta, Campeona de Europa, Ana Burgos. Segundo puesto para la toledana Penélope Baños, ganadora el año pasado de esta prueba. Tercera Amaya Sanfabio.

Aunque esta mañana de lo que se trataba es de ganar a una enfermedad, ya que parte de los beneficios recogidos con el precio de la inscripción (7 euros por corredora) se destinan a la investigación contra el cáncer de mama. Según los datos de la organización de la prueba, desde el inicio del circuito de la Carrera de la Mujer, que se celebra en diferentes capitales de España desde hace siete años, se han donado 320.000 euros.

El próximo martes día 10 se podrán ver en fotorunners.blogspot.com un reportaje de MIL SETENTA Y CINCO FOTOS realizadas en diferentes puntos de la carrera.

sábado, 7 de mayo de 2011

Conclusiones


Hubo un verano en el que la muerte se aburrió de su comarca nocturna y decidió instalarse en la refulgente mañana. El sol se filtraba entre los rascacielos y de detuvo a sólo tres baldosas de su desamparada sombra.
La muerte enfocó con sus ojos grises el piso más alto de un imponente edificio. Allí, junto a una frágil baranda, estaba un hombre totalmente desnudo que abría y cerraba los brazos. Desde la concurrida plaza nadie miraba hacia arriba. Todos cuidaban sus pasos o esperaban el verde de los semáforos. La muerte comprendió que el hombre desnudo estaba a punto de arrojarse al vacío, pero ella no estaba en ánimo de recibirlo, así que simplemente parpadeó. Cuando volvió a mirar, el hombre desnudo ya no estaba asomado a la remota baranda, pero al cabo de un rato reapareció pulcramente vestido y con una sonrisa que desde abajo nadie era capaz de distinguir. Salvo la muerte.
Una pareja de jóvenes, quizá demasiado absortos en su amor, se aventuró en un cruce de peatones a pesar del semáforo en rojo. Un camión enorme se les vino encima; mejor dicho, se les venía, porque la muerte otra vez parpadeó y el camionero frenó bruscamente, no sin antes cubrir de prolijos insultos a los imprudentes. Éstos ni se dieron cuenta del peligro corrido y siguieron abrazados su camino.
La muerte decidió moverse. La grandiosa avenida, con sus rascacielos en fila y sus nudos de automóviles, le pareció el pretencioso borrador de un futuro camposanto. Para ella era indudable: toda aquella disparatada hipérbole acabaría algún día, centímetro a centímetro, Kilómetro a Kilómetro, cruz a cruz, en un oscuro destino sin regreso, en su hora suprema.
De pronto se dio cuenta de que el luminoso día la aburría aún más que la noche. De modo que regresó urgentemente a su lóbrego hábitat, donde sólo la luna podía desafiarla. Y empezó como siempre la rutinaria caravana.
Desde abajo, desde las tres o cuatro guerras que asolaban el mundo, se elevaban hálitos, manes, soplos vitales consumidos, huellas de espíritus. La muerte la acogía con su habitual pericia y los diseminaba en su franja de éter, unas veces como efluvios y otras veces como miasmas. Un trabajo verdaderamente agotador.
Menos mal que no hay Dios, masculló la muerte con su voz cavernosa. Su hubiera Dios y viniera a disputarme el azar, no tendría más remedio que morirme. Cuento titulado Conclusiones, extraído de “El porvenir de mi pasado” de Mario Benedetti. Editorial Alfaguara, edición del 2003

viernes, 6 de mayo de 2011

El porvenir de mi pasado.


Eso fui. Una suerte de botella echada al mar. Botella sin mensaje. Menos nada. Nada menos. O tal vez una primavera que avanzaba a destiempo. O un suplicante desde el Más Acá. Ateo de aburridos sermones y supuestos martirios.
Eso fui y muchas cosas más. Un niño que se prometía amaneceres con torres de sol. Y aunque el cielo viniera encapotado, seguía mirando hacia adelante, hacia después, a renglón seguido. Eso fui, ya menos niño, esperando la cita reveladora, el parto de las nuevas imágenes, las flechas que transcurren y se pierden, más bien se borran en lo que vendrá. Luego la adolescencia convulsiva, burbuja de esperanzas, hiedra trepadora que quisiera alcanzar la cresta y aún no puede, viento que nos lleva desnudos desde el suelo y quién sabe hasta (y hacia) dónde.
Eso fui. Trabajé como una mula, pero solamente allí, en eso que era presente y desapareció como un despegue, convirtiéndose mágicamente en huella. Aprendí definitivamente los colores, me adueñé del insomnio, lo llené de memoria y puse amor en cada parpadeo.
Eso fui en los umbrales del futuro, inventándolo todo, lustrando los deseos, creyendo que servían, y claro que servían, y me puse a soñar lo que se sueña cuando el olor a lluvia nos limpia la conciencia.
Eso fui, castigado y sin clemencia, laureado y sin excusas, de peor a mejor y viceversa. Desierto son oasis. Albufera.
Y pensar que todo estaba allí, lo que vendría, lo que se negaba a concurrir, los angustiosos lapsos de la espera, el desengaño en cuotas, la alegría ficticia, el regocijo a prueba, lo que iba a ser verdad, la riqueza virtual de mi pretérito.
Resumiendo: el porvenir de mi pasado tiene mucho a gozar, a sufrir, a corregir, a mejorar, a olvidar, a descifrar, y sobre todo a guardarlo en el alma como reducto de última confianza. Extraído de “El porvenir de mi pasado” de Mario Benedetti. Editorial Alfaguara, edición del 2003.

jueves, 5 de mayo de 2011

El plural


Un ciudadano escucha en las noticias que un cuerpo especializado del Ejército americano ha acabado con la vida del terrorista más buscado del mundo y se siente impelido a salir a la calle, a Times Square, a la Casa Blanca o a la Zona Cero y convierte esa noticia en un espectáculo. Ese individuo usa el plural al dirigirse a una cámara y decir, "lo hemos vencido, al fin hemos acabado con él, ese día tenía que llegar, lo hemos derrotado". Es ese plural el que ofende a las personas serenas, que no entienden la muerte, sea de quien sea, como celebración. Es el plural que aparecía en las primeras páginas de los periódicos gratuitos en el metro de Nueva York ayer martes: "Al fin lo hemos golpeado"; es el plural bíblico que utiliza sin miramientos el Washington Post, poniendo en boca de todos los ciudadanos americanos la siguiente frase: "Púdrete en el infierno". Es el plural que divide al mundo en dos planetas, Oriente y Occidente; el plural que separa a los seres humanos en buenos y en malos; el plural que tras el 11 de septiembre trazó un eje, el del mal, que sembró el rencor y la desconfianza; aquel plural decisivo para sustentar lo que fuera un continuo estado de emergencia, "la guerra contra el terror", y una excusa perfecta para defender invasiones contra todo derecho. Es un plural que marca una línea entre nosotros y ellos.

Entiendo las dificultades que se derivan de esta acción contra Bin Laden: será complicado evitar una beatificación de quien ya era un icono. Bin Laden era un problema: vivo, muerto, preso o enterrado. Pero celebrarlo en plural tiene algo de victoria deportiva, algo naif, grosero. Y que conste que tampoco me siento incluida entre los españoles que hablan de "ellos", de los americanos, como si hubieran sido 300 millones de personas los que hubieran puesto en su boca ese plural que provoca escalofríos. “El plural” Elvira Lindo. El País 4 de mayo de 2011.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Canción suicida



Canción suicida

No obedece el futuro,
ni el pasado obedece,
ni siquiera los días
contables del presente.

Tampoco las palabras
escritas obedecen.
Son un destino al margen,
unas canciones débiles,

como las caracolas
tocadas de cipreses
que dejan en el viento
las verdades sin suerte.

No obedecen las cartas.
La escopeta obedece
el enigma que sufren
los relojes de nieve.

Porque el tiempo es un curso
sin corazón ni leyes
que olvida las historias
y jamás obedece.

Obedeció el disparo
del suicida en la frente.
Allí, junto a sus cosas,
le obedeció la muerte.

Luis García Montero. “La intimidad de la serpiente” editorial Tusquets, edición febrero 2003.

martes, 3 de mayo de 2011

Tres citas


La última de las libertades humanas es elegir nuestra propia actitud ante cualquier circunstancia. Viktor Frankl


Como no puedo gobernar los acontecimientos me gobierno a mí mismo. Michel de Montaigne.

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás, le dijo el Maestro:
-Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra. Anthony de Mello.

lunes, 2 de mayo de 2011

Literatura urbana

 En Conil de la Frontera (Cádiz)
 Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz)
 Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz)

Escrito en la pared de un edificio oficial de la Junta de Andalucía en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)