miércoles, 1 de abril de 2026

Ningún animal humano es capaz de dejar de ser animal si no se desarrolla con otros seres humanos que lo enseñen y eduquen y de los que a su vez aprenda observando e imitando. Y para que esto suceda, necesita comunicarse con ellos a un nivel tal que sea posible la transmisión de pensamientos e ideas abstractas. Por lo tanto, un ser humano no es humano por nacer humano, hay más cosas que se tienen que dar. Para ejemplificar este particular podemos consultar el caso de Víctor Aveyron, más conocido como el niño lobo o el pequeño salvaje por la película del francés François Truffaut. Filosofía para desconfiados, David Pastor Vico, editorial Ariel. Foto: Cerler, Huesca. España.


 

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¿Y como voy a saber lo que pienso si no lo he dicho todavía? E.M. Forster.
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