viernes, 17 de febrero de 2012

El burgués


El burgués no estima a nada tanto como al yo (claro que un yo desarrollado solo rudimentariamente). A costa de la intensidad alcanza seguridad y conservación; en vez de posesión de Dios, no cosecha sino tranquilidad de conciencia; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad; en vez de fuego abrasador, una temperatura agradable. El burgués es consiguientemente por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley, la responsabilidad por el sistema de votación.

Extraído de “El Lobo Estepario” de Hermann Hesse. Alianza Editorial. Decimosexta edición 1980.