viernes, 22 de julio de 2011

El caminante


El caminante es en muchos aspectos un hombre primitivo, del mismo modo que el nómada es más primitivo que el campesino. Pero vencer el sedentarismo y despreciar las fronteras convierten a la gente de mi clase en postes indicadores del futuro. Si hubiera más personas que sintieran mi profundo desprecio por las fronteras, no habría más guerras ni bloqueos. No existe nada más odioso que las fronteras, nada más estúpido. Son como cañones, como generales: mientras reina el buen sentido, la humanidad y la paz, no nos percatamos de su existencia y sonreímos ante ellas, pero en cuanto estallan las guerras y la demencia, se convierten en importantes y sagradas. ¡Hasta qué punto significan durante los años de guerra y tortura y prisión para nosotros los caminantes! ¡Que el diablo se las lleve!

Hermann Hesse. El caminante. Editorial Bruguera. Edición de mayo del 1983.