lunes, 15 de marzo de 2010

Israel y Palestina.


Los líderes no suelen ser valientes. Para ser elegido en Israel has de ser un guerrero, porque Israel está siempre en guerra. Pero al confiar en guerreros casi nos condenamos a continuas guerras. El guerrero piensa en subyugar al otro antes de hablar con él. Pero es justo al revés. Si humillas al alguien nunca tendrás un vecino justo… Todo liderazgo que sólo inflama las preocupaciones de su gente con el fin de crear unidad es un liderazgo vacío. Todo liderazgo incapaz de mostrar una visión, y de dar pasos dolorosos, aunque sean razonables, no es liderazgo. No hemos tenido suerte con los líderes. Ben Gurion fue el último; quizás Isaac Rabin al final de su vida, cuando advirtió que la paz es esencial para nosotros. Deseo que los palestinos tengan un Estado. Pero para mí lo más importante es qué sucederá con el experimento humano que es Israel. ¿Se da cuenta de cuán profunda es la distorsión de un pueblo que en los últimos 100 años no ha tenido un momento de alivio? Esto es mucho más importante que ocupar una colina en Cisjordania. ¿Cómo es posible que no lo veamos? Entrevista en Babelia el 6 de marzo de 2010. David Grossman (Jerusalén, 1954) escritor.