jueves, 7 de junio de 2012

Temo a la persona de pocas palabras...



Temo a la persona de pocas palabras.
Temo a la persona silenciosa.
Al sermoneador, lo puedo aguantar;
al charlatán, lo puedo entretener.

Pero con quien cavila
mientras el resto no deja de parlotear,
con esta persona soy cautelosa.
Temo que sea una gran persona.

Emily Dickinson “El viento comenzó a mecer la hierba”
Editorial Nórdica. Edición bilingüe.