lunes, 29 de agosto de 2011

Realidad


Como todos los muchachos, amaba y envidiaba yo ciertas profesiones: al cazador, al ganchero, al carretero, al funámbulo, al explorador del Polo. Pero lo que más me hubiera gustado, con mucho, es haber sido mago. Esta era la dirección más profunda e íntima de mis instintos, cierta insatisfacción con eso que llamaban “realidad” y que en aquellos tiempos me parecía un convenio absurdo de los adultos; pronto me caractericé por el rechazo, unas veces temeroso, otras burlón, de esa realidad, y por el ardiente deseo de hechizarla, de transformarla y de sublimarla. Hermann Hesse.