jueves, 4 de agosto de 2011

Cuando todo ha acabado, ¿qué queda?


El intelecto del hombre ha de escoger
entre la perfección de la vida y la del trabajo.
Y si elige la segunda, debe renunciar
a una mansión celestial, y rabiar en la oscuridad.
Cuando todo ha acabado, ¿qué queda?
Con suerte o sin ella, el trabajo ha marcado:
queda la perplejidad, la bolsa vacía,
o por el día vanidad, por la noche remordimiento.

William Butler Yeats.