viernes, 8 de octubre de 2010

El espía

Antes de recibir el tiro de gracia de sus perseguidores, en el instante en que expectoró su primera sangre con la mirada fija en aquellos zapatos (de un horrible marrón claro, como no pudo dejar de advertir), bajo la amenaza de aquel cuero dispuesto a propinarle otro puntapié, tras haber sido capturado en las cocheras mientras intentaba darse a la fuga desesperadamente, el espía se sintió atravesado por una convulsión distinta: el deseo de vengarse de sus enemigos contándoles la verdad; pues, ya que no podría alcanzar la libertad ni la supervivencia, al menos utilizaría a sus verdugos para escapar del más inhumano de todos los tormentos, el de morir con la carga de un secreto jamás revelado. El Espía. Andrés Neuman. Alumbramiento, cuentos. Editorial Páginas de Espuma.

1 comentario:

  1. Cuando vi esa lámpara pensé qeu sólo le faltaba la silueta del cadáver :)

    Saludos

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¿Y como voy a saber lo que pienso si no lo he dicho todavía? E.M. Forster.
Te doy las gracias por opinar y participar. Saludos.