sábado, 15 de mayo de 2010

La vejez.

Foto: Palacio de Cristal. Parque del Buen Retiro (Madrid)

Así, pues, la vejez es honesta si se defiende a sí misma, si conserva su derecho, si no es esclava de nadie y si tiene pleno dominio de los suyos hasta el último instante de su vida. Y como alabo al joven que tiene algo de anciano, así también al anciano que tiene algo de joven; el que esto posea podrá ser anciano de cuerpo pero no de espíritu. Cicerón, De Senectute.