sábado, 12 de mayo de 2012

Nada cambia



Foto: Calle Preciados el 19 de mayo del 2011

Mi amigo Salvador Palomo ha publicado este texto que yo con su permiso he copiado. Creo que, como bien dice Salvador, este dialogo, a pesar de sus cuatro siglos de existencia está (y me temo que estará siempre) en plena vigencia.
Diálogo entre Colbert y Mazarino: Sobre el Estado y la gente,

(Reinado de Luís XIV de Francia, el “Rey Sol”)

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...

Mazarino: Si se es un simple mortal, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado...!! Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!! No se puede mandar el Estado a prisión... Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. ¡Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero. ¿Y cómo hemos de obtenerlo si ya hemos creados todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. No gastarían más y un rico que no gasta, no da de vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: ¿Entonces cómo hemos de hacer?
Mazarino: ¡¡Colbert, tú piensas como un queso de Gruyere o como el orinal de un enfermo!!. ¡¡Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más. A esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos.¡¡ Son una reserva inagotable!!.

Esto me lleva a su vez a una cita, que creo ya publicara en este blog, atribuida al presidente Jefferson (1801 – 1809) que decía:

"Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, en seguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron".