jueves, 19 de abril de 2012

Libros




Expuestos en la mesa de novedades u oculto en su sección, el libro apenas está empezando su vida, aunque haya pasado ya por muchas manos. Una compradora lo divisa, se produce una conexión y lo coge para examinarlo. Quizá lo pasea por toda la librería, coge tres o cuatro más, se sienta en un sillón desvencijado de felpa y los hojea mientras se toma un café con leche. Sí se llevará el primero. Si es una persona educada, dejará los demás en sus lugares respectivos, Y luego pasará por caja.
A partir de aquí, el libro tiene muchos destinos posibles. Tal vez sea devorado nada más llegar a casa, o llevado a un café para su disfrute inmediato. Quizá la lectora eche un vistazo a las dos primeras páginas mientras aguarda en un semáforo. Una vez en casa, el libro puede aterrizar en lo alto del montón de los que aún están por leer, o bien sumergirse en la base de ese montón, donde quizá permanezca durante años. Extraído de “Una vida entre libros” de Lewis Buzbee. Editorial Tempus.