martes, 24 de abril de 2012

Eternizar la fugacidad




Cuando una imagen queda atrapada en la placa, arrancándose del tiempo y del espacio, su pura inmovilización provoca ya la potencial extrañeza de la realidad más banal o más cercana. Al perpetuar la imagen en uno de sus instantes, la cámara consuma un acto de extrañamiento que inflige al objeto real una pequeña muerte simbólica. Una foto detiene y separa una imagen, dejándola en suspenso entre el antes y el después, apartándola, por ende, de sus coordenadas convencionales de realidad. En el tiempo fijo de sus imágenes, la fotografía puede, en los casos más afortunados, eternizar la fugacidad y desplegar así la espesura condensada en la diferencia infinitesimal de un segundo. Extraído de “Lo visible y lo invisible en la imagen fotográfica” autor Nelly Schnaith. Editorial La Oficina.