viernes, 4 de noviembre de 2011

Natsume Sōseki


Si los hombres no estáis contentos, os podéis marchar a otro lugar. Pero, desde luego, las mujeres no podemos. En realidad, no soy mucho mejor que una planta en una maceta: una vez plantada por las manos de mis padres, ya no soy capaz de moverme un solo centímetro a menos que venga alguien a ayudarme. No me queda más remedio que estarme quieta. Estarme quieta hasta que me marchite.

Extraído de “El caminante” de Natsume Sōseki. Editorial Satori. Edición abril 2011.