miércoles, 10 de diciembre de 2008

Jaén.


Jaén. Antonio Machado, que amó tanto estos paisajes, se dio cuenta de que sólo la repetición transmitía su belleza severa y monótona: “Campo, campo, campo./ Entre los olivos/ los cortijos blancos”. Olivos, olivos, olivos: líneas rectas de copas idénticas, redondas, de un verde grisáceo, perdiéndose como las líneas imaginarias de la perspectiva. Y a lo lejos, en el punto de fuga, en el horizonte, las sierras azules, el límite del mundo, azul contra el azul del cielo, a veces recortado contra él, a veces fundido en una bruma casi marítima. Territorio interior. Antonio Muñoz Molina.