miércoles, 20 de marzo de 2013

El rostro humano



El rostro humano, como signo icónico, es vehículo de un sentido que trasciende su mero valor de representación. Un retrato es, al mismo tiempo, histórico como símbolo de una época, irrepetible como signo de un individuo y ejemplo genético como símbolo de lo humano. Más aún, en el mundo actual, donde el lenguaje de las imágenes se ha acabado por imponer el lenguaje de las cosas (la gente delega cada vez más sus ojos en los “especialistas en mirada”, dice Doisneau), los retratos se convierten en símbolos de nuestra iconofilia y en síntomas de nuestra patología icónica: es por su intermedio como nos encontramos, nos ocultamos, nos interpelamos, nos perdemos y nos superamos a nosotros mismos: en ellos somos más de lo que demos y menos de lo que pretendemos.

Extraído de “Lo visible y lo invisible en la Imagen Fotográfica” de Nelly Schnaith.