miércoles, 23 de junio de 2010

La juventud.


No es culpa de los jóvenes el que actúen; no están hechos del todo, pero se encuentran en un mundo que ya está hecho y tienen que actuar como hechos. Por eso utilizan rápidamente las formas, los modelos y los guiones que más les gustan, que se llevan, que les sientan bien- y actúan.

La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas, que comprenden solo a medias, pero a las que se entregan con fanatismo. Y la historia es terrible porque con frecuencia se convierte en un escenario para masas fanatizadas de niños, cuyas pasiones copiadas y cuyos papeles primitivos se convierten de repente en una realidad catastróficamente real. En ellos veo la horrible dependencia de la inmadurez. - Milan Kundera - La broma.